Inicio

La infertilidad en los palomos

Introducción.

Sabemos que, al efectuarse la cópula por una pareja de palomos, los proctodeos del macho y de la hembra se evaginan y se yuxtaponen, de forma que el esperma se eyacula directamente en el urodeo de la hembra y, seguidamente, se inicia el «viaje» de los espermatozoides a través del aparato genital de ésta; pasa desde la cloaca al útero alcanzando el magnum y el pabellón, que es generalmente la zona donde un solo espermatozoide, conservando su vitalidad, pierde la cola, su cabeza se redondea, penetra en el ovocito y lo fecunda.

Este acto, que así descrito parece tan sencillo y simple, puede verse interferido por múltiples circunstancias; posiblemente iniciables en la disfunción de las hormonas gonadales, encargadas de la elaboración de espermatozoides y óvulos, así como de órganos endocrinos que producen y secretan esferoides capaces de regular las funciones reproductoras.

En dicha disfunción pueden interferir, además, una elevada cantidad de circunstancias que van desde una excesiva consanguinidad, pasando por la acción negativa de conservantes y plaguicidas, un manejo deficiente, instalaciones inadecuadas y un muy extenso etcétera, hasta llegar a una alimentación deficitaria.

Es precisamente de este último concepto, que constituye la dieta en relación con la fertilidad de los palomos, el tema del que vamos a ocupamos especialmente en este trabajo.

Influencia de la herencia y la nutrición.

La herencia transmite una especie de patrón o mensaje codificado que regula la organización de los procesos vitales que se inician en el huevo recién fecundado. Este mensaje genético toma la forma física de una serie de moléculas de DNA situadas en los cromosomas de la célula y que organizan de alguna manera, en secuencia lineal, los veintitantos aminoácidos que forman las proteínas de una especie.

Cada día se definen con más nitidez y se aclaran las necesidades metabolizables de determinados nutrientes, que permiten la asimilación de elementos que facilitan la fertilidad del huevo que la hembra depositará en el nido.

Está comprobado que, lo que denominábamos «valor biológico» de las proteínas, depende principalmente de los aminoácidos que contienen y que éstos se dividen en esenciales y no esenciales.

Los no esenciales son los que el palomo es capaz de sintetizar por sí mismo; los que no puede sintetizar por ser en cantidad suficiente son los aminoácidos esenciales, que deben ser suministrados como aporte colateral por el criador, especialmente a sus reproductores.

Los nutrólogos dominan perfectamente el equilibrio que debe existir entre los aminoácidos esenciales a suministrar a nuestros reproductores; estos niveles los basan especialmente en los requisitos de conservación del organismo y en las necesidades para su correcta reproducción. Los aminoácidos esenciales de influencia más directa en los pájaros son: lisina, triptófano, histidina, fenilalanina, leucina, treonina, metionina y argi-nina.

La deficiencia en el aporte de un aminoácido esencial puede conducir a la disminución del desarrollo embrionario y a otras disfunciones biológicas. Por ello, deben hallarse «todos» presentes en la dieta que proporcionamos a nuestros palomos para que puedan formarse las proteínas endógenas. Para este valor biológico es válida la ley del mínimo, según la cual la cantidad de un aminoácido esencial presente en la dieta determina el valor de la proteína. Un exceso proteico desmesurado es, a su vez, origen de disminución de la fertilidad del huevo y de mortalidad embrionaria, como consecuencia de una producción excesiva de ácido úrico.

Vitaminas y aminoácidos que favorecen la fertilidad.

El papel de las vitaminas es variado y especifico, ya que actúan en parte como cofermentos y en parte también como sustancias independientes. Debemos destacar de forma especial en relación con la fertilidad a:

  • VitaminaA (Axeroftol): Por su enorme influencia sobre el metabolismo, crecimiento y desarrollo del embrión.
  • Vitamina D-3 (Calcíferol): Que deriva de la provitamina «colesterina» y que es muy importante su presencia en la dieta de los palomos acompañada de la presencia de los rayos lumínicos solares, para activarse al máximo.
  • Vitamina E (Tocoferol): Es la verdadera vitamina antiesterilidad, por lo que se la conoce como «vitamina de la fertilidad y de la reproducción».

En épocas de puesta (diciembre-junio; época normal), en que observamos una elevada tasa de huevos claros, es preciso aportar dosis complementarias de las citadas vitaminas y de aminoácidos esenciales para, al evitar trastornos carenciales, reducir la infertilidad, el abandono de nidos durante la incubación, muertes embrionarias y otros trastornos propios del ciclo reproductivo. Este aporte complementario puede efectuarse en el agua de bebida o en las pastas de cría.

Conlusión.

La alimentación que generalmente se suministra a los reproductores probablemente cubriría en circunstancias normales las necesidades mínimas exigibles, pero no podemos olvidar la acción altamente negativa de los conservantes, plaguicidas e insecticidas a que se ven sometidos los campos y las semillas que administramos a nuestros palomos.

Pensamos, pues, la conveniencia de un aporte colateral y complementario de algún preparado que contenga como mínimo las vitaminas que hemos citado anteriormente y los aminoácidos esenciales, en la seguridad de que, si poseemos un plantel de sujetos sanos como reproductores, lograremos una mayor tasa de fertilidad e incubabilidad en las puestas, contrariamente a lo que viene sucediendo en las últimas temporadas de cría.

Asociación Yesón-Estadio.Buñol(Valencia).