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Métodos de selección artificial

Los métodos empleados en la selección de razas y variedades han sido utilizados, desde muy antiguo, por el hombre, consciente o inconscientemente, guiado por su propia intuición. Así de fácil, sin más preparación que la alcanzada mediante la luz de la razón, ha sido para nuestros antepasados el lograr razas tan altamente especializadas como nuestras palomas deportivas.

En la actualidad la Genética cuenta con "fundamentos científicos sólidos con qué programar y ordenar la selección, de modo que el número de probabilidades de éxito sea más elevado. Teniendo en cuenta que, en las poblaciones de fecundación cruzada, el número de combinaciones génicas es tan elevado que no es probable que un mismo genotipo se repita, podemos afirmar que la selección puede progresar en la dirección deseada indefinidamente, máxime si tenemos en cuenta que por mutación pueden incorporarse a la variabilidad nuevos alelos responsables de la información génica.

Selección de líneas consanguíneas. Se efectúa cuando queremos fijar algún carácter determinado y el método consiste en elegir como reproductores a individuos que, siendo parientes próximos —hermanos, padres, sobrinos o tíos—, expresen el carácter que deseamos. Se trata de selección mediante incesto. Se utiliza, solo y exclusivamente, durante el período de fijación de un carácter; una vez fijado, se continúa la selección con cualquiera de los otros métodos, ya que se corre el riesgo de desembocar en degradación de la raza por homocigosis progresiva para alelos no deseados, que, como dijimos en la revista del mes de Junio pasado, se traduce en pérdida de vigor.

Selección en masa o fenotípica. Consiste en utilizar como reproductores los individuos —normalmente no emparentados— de la población, que tienen más desarrolladas las cualidades deseadas, es decir; mayor expresión fenotípica. En este sistema juegan un papel importantísimo la habilidad, inteligencia, conocimientos e intuición del criador al escoger los reproductores, puesto que no bastará con atender solo la expresión fenotípica para lograr buenos resultados.

Recordamos a todos que el fenotipo, (lo que es un palomo, su carácter, su expresión apreciable) depende del genotipo (dotación génica) y del ambiente y que es la interacción de uno y otro.

Alejándonos un poco del tema "métodos de selección", vamos a relatar algunos casos, conocidos en nuestra corta experiencia, que servirán para enseñar a los aficionados —perdonen los que ya lo sepan— a distinguir en lo sucesivo entre genotipo y fenotipo:

En nuestra sociedad "El Recreo de Espirdo" hay un palomo bien en razado, por lo que le suponemos buen genotipo, que entrenado durante su primer año por un joven aficionado, logró quedar subcampeón del día en el provincial de Madrid del año 75, en competición con el campeón nacional "SOSO". "Acueducto" que así se llama este palomo, manifestó ese año buen fenotipo. Posteriormente, en la temporada del 76, su dueño le estropea el plumaje y no puede concursar, y en la temporada del 77 su propietario le empareja para sacarle unas crías y en el concurso de selección local ha quedado el tercero, es evidente que, si "Acueducto" continúa en ese ambiente, acabará siendo un mal fenotipo.

Otro caso, de signo contrario, nos ha ocurrido con el palomo "Segoviano", pichón que a los diez meses, por falta de entrenamiento y cuidados, salía de la cañizóla para desentumecerse, se espulgaba, acariciaba sus parásitos y volvía a la querencia del maíz sin enterarse de la presencia de una señorita de blanca cola (su fenotipo no podía ser peor), después, encelado y entrenado debidamente, ha sido el campeón del día y de la regularidad en las pruebas de selección, es decir: ya presenta buen fenotipo.

Es obvio que los genotipos de "Acueducto" y "Segoviano" no han cambiado, el enrazado que tienen sigue siendo el mismo, pero sus fenotipos han cambiado en razón del o de los ambientes en que han estado.

Dicho todo lo anterior, bien podemos destacar la importancia que tiene el prestar mayor atención a la dotación génica que al fenotipo, sin que con ello queramos restar importancia a la selección fenotípica.

Selección genealógica o de pedigrée. Consiste en estudiar, de modo crítico, los antepasados y colaterales de los individuos destinados a reproductores. Con ello se intenta deducir que los escogidos se hallan muy bien dotados genotípicamente. Me decía recientemente mi amigo Pepín, dueño que fue del gran campeón nacional "Soso", lo siguiente: "Sin palomas bien enrazadas, no lograrás nada". Yo le contesto públicamente que sus palabras encierran una gran lección de genética y que, con su permiso, voy a repetirlas para exponer mejor lo que, sin su ayuda, me hubiera resultado más difícil decir: "SIN PALOMAS BIEN ENRAZADAS (bien dotadas genotípicamente) NO LOGRARAS NADA (fenotipos buenos)".

Selección mediante análisis de la descendencia. Estudia seriamente los productos resultantes de los reproductores antes de tomarlos como base de la selección.

En el caso de que la especie en estudio sea polígama, el número de pruebas que se pueden hacer es mayor que en el caso de especies monógamas, y en el de nuestras palomas, el criador hábil deberá aprovechar su doble comportamiento (polígamo-monógamo) según estén dedicadas a vuelo o a cría, porque con ello podrá probar el futuro reproductor con varias hembras a la vez, u obtener de una hembra huevos fecundados por distintos machos, incubándolos con otras emparejadas.

Este método tiene sobre los demás la ventaja de que hace más rápida la selección y más eficiente y segura, por lo que debiera seguirse con preferencia a los demás.

Heterosis. En nuestro artículo ya citado, nos preguntábamos: ¿Puede darse vigor híbrido intraespecífico en los palomos deportivos? Pensamos que sí y, por lo que hemos oído contar, estas experiencias las han hecho muchos aficionados, cruzando sus buchonas o deportivas con palomas zuritas, mensajeras y algunos otras.

Quienes hayan hecho tales pruebas, habrán podido comprobar, si tuvieron suerte, que del primer cruzamiento han obtenido algunos pichones extraordinarios, superando incluso las cualidades paternas y maternas y es porque en ellos se había restablecido el vigor híbrido intraespecífico. También habrán comprobado otros que solo han obtenido pichones malos. Cuando alguien haya encontrado dos líneas consanguíneas de palomas, una de buchonas o deportivas y otra de zuritas o mensajeras, que se cumplimentan bien genéticamente, habrá obtenido híbridos buenos de calidad uniforme.

Aclaro a quienes hayan obrado así en la selección de sus palomas, que los productos obtenidos por cruzamientos entre razas, si se siguen cruzando entre sí en generaciones sucesivas, acaban degradándose.

Invitamos y agradecemos dé antemano a quienes, a través de la revista, expongan sus experiencias y resultados en esta clase de cruzamientos. Sería interesante, ¿verdad?

Ángel Martín Chamorro.