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Como tratar los pichones recién separados de sus padres

Habitualmente los pichones son separados de sus padres hacia el veintiún día.

El que empareja muy pronto tendrá así pichones precocecs

No es nada raro que estos jóvenes pichones sufran a causa del frío y por ello crezcan más lentamente quedando algunas días suplementarios con sus padres. Pero esto no es aconsejable.

Los que emparejan solamente en los meses de febrero o marzo separan de sus padres a los jóvenes pichones a la edad de quince a dieciocho días, pero dejando algunas hembras buenas nodrizas en el palomar. Son estas últimas las que continúan alimentando a los jóvenes pichones.

La marcha normal del destete comienza a pesar de todo el día veintiuno de su nacimiento. Estos pichones son llevados a un palomar destinado a este efecto, en el que el revestimiento del suelo es de madera y sobre el que se dispone una capa de paja, sobre todo si hay todavía días y noches frías.

En previsión de esto, los padres reciben una nutrición rica, de forma que tengan la ocasión de alimentar seriamente a sus crías. Al mismo tiempo, los pichones, incluso a la edad de veintiún días, comen ya este mismo alimento.

Teniendo en cuenta que les damos esta comida a las cuatro de la tarde, los pichones son alimentados a las seis, o sea, dos horas mas tarde. De esta forma, se trasladaran con un buche bien repleto hacia el palomar de crianza. Una vez en dicho palomar no se les dará más de comer ni de beber.

Solamente al día siguiente se les dará algunas semillas gruesas en el comedero, maíz, guisantes, habichuelas y un poco de trigo. Cuando escuchan el ruido de las semillas rodar por el comedero, los pichones, con las alas abiertas se precipitan hacia él y se lo comen todo.

Entonces se impone una verificación.

Hay siempre algunos que no quieren comer y se quedan en un rincón. Lo mismo sucederá a la siguiente distribución de alimento. Lo mismo al darles de beber. Sí no quieren comer ni beber no les haga caso. Ninguna ayuda les será buena, serán siempre unos inútiles, o mejor dicho endebles que no tendrán nunca un valor deportivo.

Los hermanos De Baere de Nokere, separan igualmente los pichones a la edad de veintiún días. Estos reciben la comida y la bebida veinticuatro horas después de ser separados de sus padres. El segundo día son alimentados dos veces durante la jornada (semillas gruesas) totalizando aproximadamente treinta gramos por cabeza.

El tercer día se pone una bañera en el palomar, echando un puñado de sal para diez litros de agua. A este baño es al que los hermanos De Baere dan la mayor importancia. Los pichones que no toman el baño estarán en las mismas circunstancias que los que no comen ni beben. Aquí es donde los campeones de Nokere realizan su primera selección. Los pichones — su número es casi siempre mínimo — que no quieren de ninguna manera bañarse, son separados del palomar y sacrificados. Quizás sea una medida severa, pero constituye una selección muy importante. Los pichones que encuentran el camino del comedero y del abrevadero desde el primer día y toman un baño sin la menor ayuda al cabo de dos días, responderán siempre a las exigencias más severas. Los hermanos De Baere han tomado muchas veces a modo de experimento los números de la anilla de los pichones que no querían tomar el baño y siempre han llegado a la conclusión de que nada bueno podrían esperar de ellos.

Es la razón por la cual siguen este método como primero y severo test de selección ; esto les ha permitido guardar cada año los pichones mas fuertes.

Estos hermanos estiman el baño semanal tan importante como el arte de alimentarlos. No hay que tener paciencia con los pichones a los que haya que mostrarles el comedero y el bebedero durante mas de dos días. Estos pichones no serán nunca buenos viajeros. Ante todo no apreciarán nunca lo que Vd. quiere hacer en su palomar. Sí no comen ni beben como los otros, se quedaran en los huesos y como consecuencia de ello serán propagadores de una u otra enfermedad.

Todo el que proceda severamente con los pichones de veintiuno a treinta días tendrá siempre un equipo rebosante de salud. Dicho aficionado podrá esperar muchas satisfacciones.

Esta manera de obrar, que podemos llamar el método De Baere, debe permitir a nuestros lectores de disponer en lo sucesivo de un equipo mejor de pichones.

Jules Gallez. Bélgica. En su libro 101 Métodos en colombofilia.

El tratamiento que da Jules Gallez en este artículo a los pichones es cuanto menos curioso, si bien me ha inclinado a introducirlo porque quizás nos haga comprender mejor, el porque las mensajeras tienen esa vitalidad e instinto de cría, mientras las razas buchonas españolas van apagándose cada día más en cuanto a esas características. Juan Espinosa.