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Afecciones de los órganos genitales.

Llamase estéril a toda paloma, macho o hembra, incapaz de procrear. Hasta hace pocos años esta enfermedad estaba considerada como incurable.

Hoy día, gracias a las investigaciones, se ha descubierto que el motivo de esta enfermedad radica en la falta de cierta sustancia llamada vitamina E.

Cuando hacemos una pareja y vemos que los huevos salen hueros, no obstante estar bien cubierta la hembra, se nos presenta unainterrogante : ¿cuál es el elemento estéril?

Podemos precisar tres causas:

  1. Si el macho ha procreado ya con otra hembra, es la hembra la enferma.
  2. Si la hembra ha procreado ya con otro macho, por la misma razón definiremos como estéril al macho.
  3. Si ambos son vírgenes, se precisa probar a los dos con otros de reconocida solvencia procreadora. De esta forma quedará al descubierto el enfermo que debemos tratar.

Dase el caso también de que el macho y la hembra han demostrado su capacidad procreadora; entonces tenemos el caso de avitaminosis E y procederemos inmediatamente a su tratamiento.

Finalmente puede suceder que una hembra no ponga huevos, esto nos demuestra que carece de ovario; por lo tanto debemosconsiderar incompleto su aparato genital.

Existe el problema no resuelto de si el organismo masculino y femenino necesitan la misma vitamina para mantener la fecundidad. Engeneral se afirma tácitamente esta cuestión; no obstante, valiosos experimentos en animales aportaron argumentos que hablan a favor de una diferencia entre el factor masculino y femenino. En todos los métodos biológicos de investigación de la vitamina E se emplea el animal hembra como objeto de comprobación.

Una cosa es cierta: la necesidad de la vitamina E para la propagación de la especie: se puede considerar demostrada para las aves.

Por todo lo dicho, es fácil comprender que cuando tengamos en nuestro criadero un caso de esterilidad debemos tratarlo con vitamina E. Si es un choque con esta base. tanto mejor, pues las otras vitaminas fortalecen y preservan de otras afecciones.

Prolapso o descenso del oviducto

Esta enfermedad ataca frecuentemente a las hembras primerizas. Es causada por el desarrollo incompleto de los órganos genitales (son muchos los columbicultores que ponen a criar hembras excesivamente jóvenes), el excesivo tamaño del huevo, un exceso de grasa en el organismo, alimentación excesivamente nutritiva, una postura prematura obligada por medios artificiales (calor y granos excitantes) y por los esfuerzos expulsivos excesivamente violentos.

En realidad esta enfermedad, que los franceses llaman AVALURE, no es más que una hernia del oviducto que entraña catarro. Créese incurable y que no influye para nada en el estado general de la enferma, incluso que no perjudica la fecundidad.

Se manifiesta por una fuerte compresión del oviducto por las vísceras abdominales. Puede ser fecundado el huevo, puede formarse en el ovario, incluso descender en parte del oviducto y aún formarse el cascarón, pero no podrá salir por si solo, pues la compresión de aquel conducto se lo impide.

Si el columbicultor tiene la maña de franquear el paso del huevo, por una presión acertada sobre el mismo, puede ser expelido y dar producto.

El prolapso puede ser agudo, presentándose casi siempre en tas hembras jóvenes y crónico en las hembras de edad avanzada, como consecuencia de la debilidad por el exceso de posturas. En este caso suele acompañar el catarro del oviducto.

Los síntomas los podemos apreciar, además de las características de todas las enfermedades, inapetencia, abatimiento, tristeza, etc., por la formación de un tumor rojizo, redondeado y doloroso al tacto en la forma crónica, pudiéndose observar la secreción de un líquido blanco-grisáceo, por lo general inodoro, el cual se desprende por la abertura del oviducto.

Cuando el prolapso es agudo, basta con la salida del huevo para curarse por completo, pero en el caso crónico lo podemos considerar incurable.

Dificultad en la postura

Esta es una afección que sufren, por lo general, las hembras jóvenes, no precisamente por defecto del oviducto, sino por la falta de dilatación del ano, para poder expeler el huevo con excesivo tamaño.

Sucede también algunas veces que esta dificultad es originada por las mucosidades del

oviducto, que llegan a secarse tras un trabajo prolongado para expelerlo. Estas mucosidades lubrican el huevo para su expulsión, pero al secarse pueden producir adherencias entre el huevo y el oviducto.

Cuando tengamos una hembrita que hace esfuerzos frecuentes para expulsar el huevo y no lo consigue, debemos de proceder, con una pluma impregnada de aceite, introducirla en el ano con mucho cuidado y lubricar toda la periferia del huevo; una vez conseguido esto tras repetidas impregnaciones se ejercerá una ligera presión de delante para atrás para empujar el huevo hacia el ano; será raro que no recibamos el huevo seguidamente en la mano que pondremos al efecto.

Es recomendable que se haga con cuidado para no romper el huevo en el interior, pues de ocurrir esto, moriría la hembra irremisiblemente si no se le sacan los trozos de cascarón. Para esto se precisa suma maña, que no creo que la tenga quien ha sido incapaz de sacar el huevo entero.

Esta operación de sacar el huevo roto sólo debemos hacerlo en el caso de que veamos que la paloma se nos muere ante la imposibilidad de sacarte el huevo; es la clásica operación «a vida o muerte».  

Antonio Ortuño Navarro