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La actualidad del Jiennense según su evolución

Cuando en el año 1984-85 se aprobó el estándar todos partimos de unos animales base más o menos dentro del mismo patrón, no existía otra cosa. Hubo foráneos que en a base de talón y con no pocas decepciones y engaños previos por parte de algunos vendedores sin escrúpulos, se hicieron con ejemplares de lo mejor que existían en Jaén y su provincia. Hasta aquí estamos de acuerdo, pero querer asegurar que llevaron todo lo mejor de la raza es una verdadera majadería, puesto que en aquellos tiempos si existían 100 palomares en la provincia de Jaén quizás solo 10 o 20 a lo sumo eran comerciales, además siempre se tuvo mal concepto y fueron aislados aquellos que realizaban esas prácticas. Existía un dicho cuando un aficionado era comerciante: “para que comercie él con la raza, lo hago yo”, con esto quedaba condenado a pagar cualquier ejemplar que quisiera para su palomar y aquello se convertía en un circulo vicioso.

Hecha esta introducción dejemos claro que la base del jiennense  estaba en la provincia de Jaén. Entonces cabe preguntarse  ¿qué ocurrió para que partiendo todos de igual patrón se desembocara en líneas fenotípicas tan distintas en cuanto a su belleza y en contrapartida vuelo y trabajo?

En términos generales aquellos criadores ajenos a la Provincia, solo conocían el B.J. por el estándar y en función de este siguieron realizando su selección unos y cruces algo desafortunados otros, pero la finalidad última siempre era la misma obtener la mayor puntuación posible en los concursos, añadiendo la dificultad impuesta por la necesidad de obtener mas de 150 pichones al año para fines comerciales. Aun hoy hay aficionados que se jactan de obtener ese número de pichones, como si con  ello beneficiaran a la raza o a los conocimientos propios de lo esencial del cultivo.

Con el sistema expuesto llegamos a nuestros días a otras regiones, donde existen ALGUNAS líneas de palomas de estándar 10, esto lo expongo como ejemplo positivo de la evolución que hemos apreciado. Como todo no podía ser positivo en este sistema, ALGUNOS de estos bellos ejemplares seleccionados durante diecisiete años solo por su belleza,  han perdido sus instintos primitivos, esto ha quedado constatado por los aficionados decepcionados de aquello que compraron.

Hasta aquí hemos seguido la evolución y selección de la raza en el exterior de la provincia. ¿Pero que ocurrió en la tierra original de B.J.? Como en la exposición  anterior tampoco quiero generalizar, pero existieron una mayoría de aficionados no comerciales, que por encima de la belleza seleccionaron vuelo y trabajo. ¿Qué supuso esto? En primer lugar sacar solo 30 o 40 pichones, con la finalidad de poder probarlos en vuelo y trabajo todos. ¿CÓMO  PODRÍAMOS PROBAR 150 PICHONES?. Esta selección supuso tener que renunciar a la exposición pues la carrera hacia la perfección fenotípica era desleal entre los dos sectores, exposición o trabajo. Si los anteriores obtuvieron ejemplares diez en estándar, los tradicionales supieron en la mayoría de los casos preservar  vuelo y trabajo, no a nivel diez porque es más difícil pero si al máximo que pueda dar una buchona española.

 De esta forma fue como desembocamos a nuestros días con la afición dividida en dos sectores bien definidos: exposición y trabajo. Todo esto no tendría nada de particular, si no fuera porque existen algunos aficionados que amparados en algunos casos en el supuesto anonimato de los foros o los chat, han llegado a asegurar que los cruces con la mensajera han sido hechos en Jaén o en Extremadura, afirmaciones respaldadas por firmas tan impersonales como Pepe, Manolo o Juan. Casi siempre detrás de una afirmación maliciosa, se esconde en la mayoría de los casos intereses económicos o deportivos. Difícilmente veremos un señor que tenga un primer, segundo, tercero..... premio en un nacional, admitiendo que su ejemplar sea una línea de exposición incapaz de subir a la tablilla, aunque este sea de la provincia de Jaén y sus ejemplares de origen extremeño. Por otro lado difícilmente, admitirá un aficionado de la provincial de Jaén que algunas veces sus ejemplares están tan distantes en su fenotipo de esos premios que parecen palomos de razas distintas, es decir no tienen apenas ni el mínimo estándar.

Conclusión final:

En todas partes se han hecho cruces, unos con una finalidad y otros con otra. En todas partes hay aficionados que tienen B. J. que vuelan. Pero si pudiéramos aplicar porcentajes está claro que algunas regiones tienen un diez en estándar y un cero en vuelo, por el contrario en el mismo sentido la provincia de Jaén, tendría un diez en vuelo y un cero en estándar. Toda norma tiene excepciones, quiere decir que en todas partes existen aficionados que cultivan el vuelo, así como otros la exposición, pero repito que si pudiéramos aplicar porcentajes está claro donde permanece el trabajo y vuelo. ¿O acaso nadie se preguntó porque algunas regiones han evolucionado tan rápidamente en el fenotipo? ¿Es que los aficionados de Jaén han sido más torpes que ellos, a pesar de su experiencia y en el mismo tiempo se han quedado a medio camino? Creo que no, lo que ocurre es que aquí sigue habiendo palomeros que aun teniendo el palomo diez de estándar lo echan fuera en tanto no cumplan con el trabajo y el vuelo. ¿Que sentido tendría criar jiennenses si las palomas de algunos columbicultores no han pisado nunca una exposición?  SOLO VERLOS VOLAR Y TRABAJAR, Y QUE ASÍ SEA POR MUCHOS AÑOS.

Vayan mis respetos hacia aquellos que solo cultiven el estándar, hacia aquellos que lo comercializan con honradez, pero creo que el futuro del Buchón Jiennense está en exigirles  vuelo, trabajo y tenerlos lo más próximos al estándar, pero nunca a costa de lo esencial, o de lo contrario, vds. lo están diciendo, terminaremos criando aves de jaula, gallinas como dice mi amigo Maxi o calientatejas como dice mi padre. Podría alguien decirme que la polémica no beneficia al Jiennense, pero yo no la empecé y por otro lado tengo muy poco de que beneficiarme de la cría de B. Jiennense, pues  no los comercializo, solo los intercambio o cedo por amistad.

Juan Espinosa Martinez. Jaén 4 de agosto de 2001