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El aparato reproductor

El aparato genital masculino

Comprende dicho aparato dos testículos —glándulas de un color blanco rosado, de forma ovoidea, alargada (parecidos a una habichuela)— suspendidos en la cara interior de la espalda, a uno y otro lado de la columna vertebral. Su grosor varía con la edad, pero también en la época del año. En primavera y verano son casi diez veces más grandes que en invierno.

 Esquema del aparato reproductor masculino.

Los testículos están formados de unos tejidos llenos de pequeños canales, en la pared de los cuales se forman los espermatozoides, células reproductoras, y el líquido seminal, la mezcla de los cuales formará el esperma. Entre los canales hay como unos pequeños islotes de glándula intersticial que produce la hormona masculina o testosterona, que da a la paloma macho aspecto más fuerte, temperamento batallador, etc. El esperma es evacuado por dos canales deferentes que parten de la extremidad posterior del testículo, para ganar, por un camino muy tortuoso, la cloaca. Justo antes de la cloaca, el canal se alarga en forma de una pequeña vejiga, en la cual se almacena el esperma evacuado en el momento de la copulación. La copulación se efectúa por simple acoplamiento de los labios de la cloaca de los consortes.

El aparato genital femenino

Comprende dicho aparato un solo ovario, el izquierdo, y un solo oviducto. El ovario tiene, como el testículo, dos funciones: producir las células reproductoras y producir la hormona femenina (foliculina). El ovario está situado justo debajo del riñón izquierdo, bajo la región lumbar. En reposo parece un pequeño racimo de granos, del grosor de una semilla de colza.

En actividad se ven los mismos granos, pero de diferente tamaño, correspondientes a los estados más o menos avanzados de su desarrollo. La célula reproductora (vesícula germinativa) es muy pequeña. Alrededor de ella se depositan capas amarillas concéntricas (vitelo amarillo y vitelo blanco). En el momento que abandona el ovario, después de la ruptura de la cápsula que lo mantiene sobre él, se reduce

 

 Esquema del aparato reproductor femenino.

el huevo a una partícula amarilla sostenida por la vesícula germinal. Esta partícula amarilla, después de la ruptura de la membrana, cae en el pabellón del oviducto, especie de embudo que asegura la marcha normal del huevo hasta la cloaca y el exterior. El oviducto es, en reposo, un canal blanco y musculoso de 8 a 10 cm de longitud.

Cuando la paloma está próxima a poner, el oviducto, bajo la influencia de la foliculina, se alarga hasta una longitud de 40 y 50 cm y se hace más gruesa. Aparece entonces muy contorneada y las asas están rodeadas por una membrana fina donde circulan los vasos sanguíneos, y tiene un color blanco nacarado. Cada parte de la longitud del oviducto tiene una formación determinada en la elaboración del huevo. Siendo en su primera mitad la pared interna la que segrega el «blanco» del huevo, allí el huevo gira sobre sí mismo avanzando. Este movimiento origina la «clealaza», especie de maromas que mantiene la yema en el centro de la clara.

La tercera parte del oviducto segrega la concha o cáscara, formada principalmente de carbonato de calcio. El oviducto se termina en la cloaca por un pequeño orificio muy dilatable, que bajo los esfuerzos expulsivos de los músculos del oviducto se abre para dejar paso al huevo.

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