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Buchonas españolas: el concepto raza y la cultura de la colombofilia

La cría de palomas arranca al menos desde tiempos inmemoriales, las distintas variedades que se cultivaban se hacían en relación a su funcionalidad, quiero decir que las habría mensajeras, de compañía entre otras, pero las que realmente nos interesa, las buchonas, es difícil determinar en que momento el hombre comenzó a seleccionarlas por su capacidad de seducción para la caza, en cualquier caso lo que sí está demostrado, es que a parte de la funcionalidad, salvo las que eran seleccionadas por su belleza, poco o nada se le exigía en cuanto a su “matices” de fenotipo. Esta primera exposición no hay que demostrarla pues los que ya pasamos del medio siglo, si tenemos un mínimo de memoria lo hemos vivido de forma directa, recordando los ejemplares que existían hace cincuenta años, era difícil ver una uniformidad de caracteres fenotipitos estandarizados como algunos opinan. Si bien existían unas características comunes a saber:

  1. Todos eran buchones.
  2. Tenían arrogancia en su porte.
  3. Gran desarrollo de las carúnculas, excepto en los de postura y algunos otros (tipo marcheneros, colillanos, etc).
  4. El factor más común era su capacidad de conquista y atracción al palomar propio de todo aquello que volaba.
  5. En cada núcleo zoológico existían el predominio de algunas características, pero nunca estandarizadas.

Obviando estos factores, el resto de matices coincidía más o menos en función de la procedencia, influencias regionales y ocasionales del criador. El palomero hacía uso del material que tenía u ocasionalmente caía en sus manos. Por poner un ejemplo si un criador sabía que sus líneas se habían venido abajo en cuanto a capacidad y resistencia de vuelo, por transmisión oral sabía que cruzando con una mensajera (NO ALEMANA, ESA ES OTRA HISTORIA) le daba vigor y resistencia, pero ello no implicaba que hiciera los cruces necesariamente con la azul de la estrella o la magaña, sencillamente hacia uso del tipo de mensajera que tenía a mano, que normalmente coincidía con las capturadas por extravío o heridas procedentes de Portugal o el norte de España.

Si un colombicultor deseaba que sus ejemplares desarrollaran más roseta y las verrugas, igualmente sabía que haciendo uso del carrier en la quinta vuelta pocos distinguían el cruce y obtenían dichos matices. Estas y otras vivencias nos hacen apreciar que el CONCEPTO RAZA, es mucho más moderno de lo que algunos nos quieren hacer creer. Este concepto debiéramos de situarlo a partir de la creación de los estándares que es cuando se unifican características propias para cada núcleo zoológico, constituyéndose en raza con el trabajo al unísono de todos los criadores, pero para la fijación de esas características, hubo de pasar unos años fijándolas. Por ello si comparamos el jiennense de los años 80 con el de 28 años después -y sigo diciendo si tenemos un mínimo de memoria-, casi no se parece en nada. Un buchón jiennense estará fuera de raza si su ribete es totalmente rojo, pues bien un supuesto raza antigua, jiennense antiguo, valenciano, granadino, laudino, etc., al criador le daba igual con tal de que cazara. Ocurría que con el aislamiento de las zonas, cada región tenía sus características propias que eran espontáneas en función de los agentes que habían intervenido en ellas. De todas las estirpes la que quizás llegará a la categoría de raza sea la del rafeño, por sus peculiaridades y antigüedad, de hecho casi me atrevo a asegurar que no existe en la actualidad ninguna raza de las existentes que no lleve algún gen de estos melosos palomos.

Paloma raza antigua

De lo expuesto saco una conclusión y es que la seguridad con la que algunos aficionados hablan del concepto “RAZAS DE HACE MÁS DE CINCUENTA AÑOS” creo que son todo conjeturas basadas en cuatro citas ambiguas en algunos casos de famosos escritores que en ocasiones carecían de cultura de la colombofilia, como lo demuestra los distintos errores que podemos apreciar en libros tan famosos como el de Levi. Es por ello que nunca entenderé la intencionalidad de quien defiende la pureza de presuntas razas “EN AQUELLA ÉPOCA” como el valenciano antiguo, raza antigua de Jaén, gorguero, etc., máximo cuando libros tan famosos y documentados fotográficamente NO nos los presenta tal como hoy nos lo quieren describir los puristas y defensores de ellas.

Si a esto añadimos que en el supuesto que hubieran existido, en cien años una raza que su ciclo reproductivo culmina a los seis meses, sufre tal manipulación por la mano del hombre, que todo lo transforma, alterando incluso la selección natural, única capaz de mantener una raza casi intacta y en cualquier caso siempre estará influenciada por la adaptación al medio ambienten en el que se desenvuelve.

Macho raza antigua

Ya para finalizar y como he hecho mención a la cultura de la colombofilia, decir que para algunos la cría y cultivo de las buchonas es algo así como la cría del canario o la gallina, nada más lejos de la realidad, pues detrás de cada raza de buchonas españolas existen una transmisión y aprendizaje en algunos casos de muchas generaciones de padres a hijos, que por desgracia ya se está perdiendo. En ocasiones a estos aficionados que hemos vivido de siempre esta cultura, les suelo llamar los de la “generación de la cuerda en la mano”, pues casi todos comenzamos en nuestra niñez pasando horas en torno a una cuerda, una zurita y un macho trabajando e intentando introducirla en su habitáculo, pero esto es otra historia más larga de contar. Esperemos al menos que con la apertura y difusión escrita de estos medios, lo aun conservado no se olvide, PORQUE SE PERDERÍA LA CULTURA DE LA COLOMBOFILIA.

Juan Espinosa. 1 de Noviembre de 2008.
Fotos. Gentileza de D. José Mesa.

A continuación podemos apreciar un texto extraído del Libro Palomas y Palomares de Mario J. Conde, publicado en los albores del siglo pasado (1929). Publicaciones como esta nos demuestran lo novedoso que son los conceptos de las razas de buchonas españolas como hoy los concebimos.

Paloma buchona-ladrona valenciana

La Buchona-Ladrona-Ideal es la que llamaríamos vulgarmente Quinterón o sea el cruce efectuado por la cuarta vez de la paloma buchona-ladrona con la mensajera.

Para separarse lo más posible de 1a consanguinidad o parentesco se escogerán dos o tres buchonas de probada valía e igual número de mensajeras de Lieja o, en sustitución de éstas, la mensajera azul de la estrella valenciana, o bien la Carriére inglesa, efectuando el cruce de éstas con las buchonas. El primer resultado será el cruzado, teniendo igual cantidad de mensajera y de buchona, este cruzado vuélvese a cruzar con la buchona, obteniéndose por resultado los tercerones, que tendrán de tres partes, dos de buchona y una de mensajera; el tercerón vuelve a cruzarse también con la buchona naciendo de este cruce los cuarterones que de cuatro partes tres de ellas corresponden a la buchona y una a la mensajera; por último, este cuarterón debe a su vez cruzarse con la buchona, obteniéndose en este cuarto cruce el quinterón, que como es natural le corresponderán cuatro partes a la paloma buchona y una a la mensajera.

Resultado es este de los cruces que, aunque no fuese lo suficientemente exacto, es el que más se aproxima a la realidad. Debemos, pues, considerar que cuanto más tenga de buchona la paloma obtendremos mejores y más definitivos resultaldos de ella.

Por este procedimiento es como se obtiene la paloma Buchona-Ladrona-Ideal; pues llevando a cabo con una inteligente selección zooltécnica el cruce y recruce, el Quinterón no tan solo poseerá los "tres instintos que caracterizan a la buena buchona-ladrona, sino que llegará a su máximo perfeccionamiento, adquiriendo además una gran velocidad en el vuelo, por su solidez y desarrollo muscular y de todas sus plumas, en general, y en particular la contextura de las remeras de las alas, extraordinariamente resistentes.

Para obtener este resultado precisan, por lo menos, tres años. Los que se dediquen a seleccionar colores determinados deberán escoger, para los cruces, el color que deseen: bien rojo, blanco gavino (color de la gaviota o gallina de mar) etc., escogiendo para ello la Carriére o la mensajera ligera.