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Comentario generalizado del estándar del Buchón Jiennense.

Como todos los textos escritos, sobre cualquier tema, son susceptibles de una u otra interpretación, el estándar en cuestión no iba a ser menos. Mi intención no es otra que aportar mi opinión o crítica pero en ningún caso destructiva.

Comenzando por las generalidades del mismo poco se puede añadir, a no ser algunas razas básicas no citadas como pueda ser la zurita, de la que probablemente adquirió su ribete y pigmentación, o la subraza de los conocidos marteños (sin estándar), utilizados para darle arqueo a la cola, ya que algunos cruces adolecían de ella, de hecho recuerdo hace mas de veinticinco años, aficionados actuales que trabajaron con estas razas. Fueran las razas que fuesen las que intervinieron en su creación, estas debían de aportar al Jiennense más dotes de vuelo y trabajo, de lo contrario el aficionado antiguo desechaba los ejemplares que adolecían de estas virtudes, por lo que quizás sin saberlo algunas razas fueron excluidas por lo pobre de su aportación genética en cuanto a estos conceptos (vuelo y trabajo).

Aspecto General:

Su tamaño es mediano, pues bien entramos en el primer dilema. En el casillero el palomo mediano comparado con el grande, pierde puntos si los jueces calificadores se dejan engañar por su fenotipo, cosa que ocurre algunas veces. Premiando el animal de mayor tamaño se está fomentando la pereza en el vuelo. Queda una laguna a mi entender y es la relación peso-tamaño, pues es sabido que las aves mejores dotadas para el vuelo, suelen tener poco cuerpo, mucha pluma y buenos músculos, en términos más directos una paloma que al cogerla se llenan las manos de carne poco ha de volar, mientras que aquella que se escurre entre los dedos no hay duda, estamos ante una gran voladora.

Cabeza:

Dado el término (almendrada) utilizado para la definición de su forma, podía inducir a error, ya que está contemplado en el laudino y nada  más distante. Actualmente algunos aficionados, que mejor podíamos llamarlos comerciantes, amparados en esta laguna de redacción, presentan a la venta ejemplares que no son otra cosa que tercerones o cuarterones de laudino, apreciándose en ellos "acarneramiento" de cabeza nada  más lejos de la autentica cabeza del jiennense; la mejor observación al respecto que se me ocurre es que desconfiemos de los pichones precoces, que son futuros palomos viejos a los dos años. La cabeza fuerte definida en el estándar no la alcanza el palomo hasta los dos años y medio o sea en la tercera muda.

Pico:

Faltaría matizar que no debe de tener forma de lezna aunque sea fuerte y romo, es decir que debe de ir decreciente de su base a la punta.

Rosetas:

Apuntar que al aumentar con la edad (más de dos años) lo deben de hacer con simetría en sus dobleces y estos suaves.

Patas:

Las escamas a que se hace referencia en realidad se refieren a una doble escamación blanquecina, pues escamas tienen todas las columbas. Otra cosa sería definirlas como anilladas, enteras y simétricas en lo posible.

Ribete:

Falta decir que a más pureza más intensidad gris, de hecho he visto rosados y blancos con el pico y el ribete completamente negro lógico ya que en su compartimiento genético están muy cerca del clásico azul. El grosor del ribete queda en la actualidad un poco ambiguo, ya que habría que aclarar si debe de ser en forma estriada, estos permanecen en su finura con la madurez, o en forma de cordoncillo más abultados con la edad (ambos son finos). Existen buenos y bastantes ejemplares que no tienen el abultamiento referido en el estándar, normal si pensamos que posiblemente sea una reminiscencia adquirida de un segundo ribete o gafa, tendiendo a desaparecer con la pureza de la raza.

Buche:

Me pronunciaría al respecto del balanceo, significando que si el palomo rema como dice el estándar, difícilmente lo evitaremos otra cosa es su balanceo a los lados que desvalora su figura de vuelo, pero el balanceo moderado de adelante hacia atrás, incluso es beneficioso para el total desarrollo de potencia de vuelo acompasado con el remo.

En cuanto al arrastre del buche no es cuestión de mayor o menor tamaño si está proporcionado, sí de que no humille al trastear. De hecho he visto ejemplares con el buche pequeño y gran pata que lo rozan, debido a que agachan la cabeza al arrullar, llamar etc. Personalmente les hago una prueba para observar si existe relación entre el buche y tamaño, les dejo criar dos pichones a pico, algunos no pasan la prueba y son sacrificados ya que sufren "descolgamiento" o emplastamiento, denotando exceso de buche o falta de facultad para recogerlo en vuelo cuando han de seguir una pieza. Bajo otro punto de vista debería existir mayor unidad de criterio en los jueces, pues no es nada beneficioso para la orientación del aficionado y la propia raza, observar en una exposición un ejemplar puntuado con el PRIMER PREMIO con un tamaño y el tercer premio con un tamaño bastante menor, por lógica con el estándar en la mano o uno u otro está mal calificado, con la gravedad de ser el mismo juez o jueces, si a esto añadimos que el premiado sobre posadero de cinco centímetros de altura le llega el buche al suelo en posición de reposo, la desorientación aludida es total.

Plumas:

Es admitido cualquier color, pero el aficionado va observando exposición tras exposición como sus blancos, rosados etc., quedan relegados por los jueces. Causas, posiblemente porque no se tiene en cuenta factores cono el efecto óptico desfavorable de las plumas claras en el casillero, ya que resalta menos su figura, rosetas. etc., pero si se pudiera medir su morfología veríamos que es idéntico a cualquier azul de su categoría. Al ser infrapuntuados en exposición son desechados por la mayoría de los aficionados y como consecuencia quizás nos acordemos dentro de unos años de ellos.

Como epílogo comentar que falta a mi juicio resaltar en el estándar sus cualidades de palomo de vuelo, seducción y trabajo, este aspecto más valorado por aficionados de otras razas que como sabemos lo han utilizado para regenerar las suyas dándoles fogosidad, carácter y vuelo. Apreciemos el carácter de esta raza, virtud principal antaño, hoy un poco olvidado por algunos aficionados que solamente van en pos del palomo de figura en el vuelo y exposición.

Por fin expresar mi reconocimiento a aquellos aficionados, la mayoría amigos, que en su día se esforzaron en la confección del estándar, espero que ninguno de ellos vea en mi artículo la desvalorización de su gestión, nada más lejos de mi ánimo, algunas opiniones pueden estar equivocadas, pero si una sola es reconocida por la afición y sirve en favor de la raza me doy por compensado.

Juan Espinosa Martínez. Jaén

Escrito al poco tiempo del estándar y publicado en el XVII C. Provincial de Jamilena (Jaén).