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Evolución de las razas

Se entiende por raza en términos deportivos, aquellos animales que dentro de su género tienen aprobado un estándar. En este caso es el conjunto de detalles morfológico y de costumbres en los animales que nos ocupan. El modelo citado fue aprobado, y a mi juicio con buen criterio, en los años ochenta, basado en el prototipo que por aquellos tiempos teníamos casi todos en casa. Partiendo del patrón a seguir, interviene la selección de la raza, cuya culminación es la mejora de la misma. Estoy de acuerdo en que esta evolución debe de tener unos límites, al menos cuando va en perjuicio de otros caracteres, pero lo que no podemos hacer es encasillarnos o querer volver atrás. Si con la selección hemos llegado a que nuestros palomos tenga más cabeza y no se contradice con el estándar, respetemos esa selección, ya que no podrá ser penalizada.

Así mismo no podremos exigir aspectos que no estén aprobados, por muy (“modismos”) modas que sean, valga como ejemplo el factor refractario del buche en tono verde, o una cola en vuelo más propia de un marteño que del clásico jiennense, eso sí está contemplado y en teoría sería penalizable. Tratando de ser positivos vamos a seleccionar aquellas características que den belleza al ejemplar y no contravenga el referido estándar, siempre y cuando no sea a costa de otras virtudes.

Explico esta última idea. Si les pedimos que vuelen con el cuello a 90 grados, la cola completamente arqueada y un remo excesivamente pausado, todo ese conjunto está muy bien y es muy bonito, pero cuando le pase cerca la pieza por lo general la zurita, tendremos la sensación de tener una mariposa en vez de un palomo B.Jiennense, caracterizado por su sostenimiento y celeridad de vuelo.

Con esto llegamos a la conclusión de que todas las  (“modismos”) modas exageradas tienen más de negativo que de positivo. Pero el tiempo se encarga de que todo aquello que va  en contra de la línea intermedia y moderada fracase, porque las modas solo son modas, mientras que lo sustancial de la raza en este caso perdurará, como su belleza en la mano, dada por la limpieza de rasgos, su agilidad, dotes de seducción y trabajo.

Por lo anteriormente expuesto, debemos de concentrar nuestros esfuerzos en perfeccionar aún más esas características de toda la vida de las que paso a citar algunas:

  1. El ribete siempre ha sido fino y gris y estamos consiguiendo, no solo el ribete sino el contraste, es decir la parte desplumada entre este y el plumón reduciéndolo al mínimo.(azules)
  2. El ojo cada día se van viendo tonos más rojos. Hemos pasado de rojo fuego inicial al rojo guinda madura.
  3. Cabeza elípticamente más perfectas, más robustez y tamaño.
  4. Alas con varetas más largas y anchas y en teoría mejores dotados para el vuelo.
  5. Patas algo pasadas en altura, sin embargo hemos ganado en limpieza de escamas, simetría y longitud de dedos, defectos que presentaban algunos ejemplares al principio, posiblemente influenciados por el rafeño.
  6. Esqueleto sin malformaciones hereditarias, cada día es más perfecto.
  7. Pluma en términos generales es más perfecta y sedosa, sin entrar en la aceptación de factores algo polémicos como son las palmeras, la grifa etc.

Quiero hacer un paréntesis en cuanto al color, ya que veo con disgusto, como nuestros antiguos colores como los negros, rosados, blancos, “gavinos” etc., se están perdiendo, tal vez por no ser comprendidos, ya que se les piden iguales características que a los azules y el estándar contempla otro tipo de características más naturales en función de su colorido. A todos estos puntos, me gustaría haber podido añadir que igualmente se progresa en cuanto a vuelo y trabajo, pero mucho me temo que no es así, salvo en ciertos casos aislados.

Esta última reflexión puede ser positiva, si pensamos que los unos sin los otros, la raza no sería la misma. Tengo la experiencia que cuando nuestras líneas las vemos agotadas de vuelo acudimos a estos criadores que lo cultivan aun a costa de perder estándar y viceversa. Si hacéis la prueba observaréis, que un buen ejemplar de un criador de vuelo cruzado con otro de exposición suele dar magníficos ejemplares. Lógico si pensamos que genéticamente se enraízan en un tronco común el BUCHÓN JIENNENSE de nuestros abuelos.

Como conclusión final quiero abogar por la unión entre las dos modalidades de "buchonistas" es decir aquellos aficionados que hoy defienden figura y vuelo y otros que van en pos de la belleza en la exposición. Pienso que una difícil pero positiva armonía de los dos sectores está el secreto para que nuestra raza EVOLUCIONE A MÁS.

Juan Espinosa Martinez. Jaén.

Nota: pido disculpas por el término "modismo", es utilizado en forma coloquial con el significado de moda, aunque según el diccionario significa expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman.