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El Buchón Jiennense: generalidades.

El buchón jiennense es el mismo palomo que en los años 30 era dedicado a cazar, pero en la actualidad presenta diferente morfología pues hace tiempo se perdió el interés por esta modalidad deportiva y se le buscó otra apariencia y empleo por los nuevos aficionados. Por los comentarios que se cuentan realzando sus cualidades, es común la idea de que el Valenciano primitivo era superior. Y la realidad es que el buchón Jiennense es el mismo palomo en cualidades; pero bien preparado. El valenciano primitivo, es una raza antigua que muchos aficionados sienten deseos de tener en su palomar, en aquellas zonas donde la afición al palomo en celo, sin hembra, no es corriente, en nuestros días. En la época en que el que se consideraba aficionado de verdad, dedicaba sus palomos a la suelta para cazar y que fueran los suyos cazados en palomar  ajeno, preparaban y  enseñaban apropiadamente a sus palomos, prescindiendo si es preciso de la belleza estética. Ya que para  esta actividad a veces los más aptos y completos no son los de mejor apariencia, y hay que dejarlos más equilibrados en instinto necesario. Los más vigorosos y fuertes que no dejaban por estas cualidades de tener su especial belleza, que quizás no gustara al aficionado actual pues su figura era diferente a lo que presenta el palomo  de hoy que es  lo que conocen y le complace.  En las inquietudes que muestran estos nuevos aficionados que aspiran a tener el palomo antiguo con cualidades y actuación al de los años en que lo mejor de la raza se dedicaba a la suelta y también la belleza exigida al que va ser expuesta en concurso exposición de los que se celebran ahora, este sería el ideal ejemplar, fuerte en sus tres instintos principales y estampa de  otra hermosura en su vistosa apariencia y postura. Esta perfección es posible si la suelta se tiene como  distracción para disfrutar de las cualidades siete machos muy  encelados en su actuación que dan un espectáculo agradable, con su buen tamaño y gran belleza estética.

La suelta

Cosa  distinta es si la suelta es para cazar lo ajeno. En este caso, con siete machos sobran cuatro; precisan una preparación y enseñanza especial desde el primer vuelo del pichón por lo que la selección se basa en su comportamiento lo que hace que a veces los menos agraciados sean los más  completos en cualidades e instinto y han de ser los que se dejaran forzosamente si de veras se quiere reunir una suelta perfecta en aptitudes. El que exclusivamente quiera dedicarse a ella y obtener buenos resultados empezará por no tener otros palomos en vuelo. Es condición indispensable en toda modalidad de sueltas, pues  estos machos no  pueden ver otros y menos  las hembras o los pichones en los períodos de suelta, que de ello viene que antes se criaran poco y también que un macho se podía tener en activo hasta agotar sus facultades, por lo que el que empezaba en la afición no le era fácil en poco tiempo conseguir lo mejor de la raza. Cómo  se puede conseguir hoy que las crianzas son numerosas  como igual que las sueltas que son solo en tiempo frío que no es posible las crianzas, lo que hace que su dueño pueda ceder algunos y con ello no se ocasiona alterar las sueltas ya que se tiene con la sola finalidad de verlos volar, contemplar y que vayan con el tiempo adquiriendo tamaño y mejor apariencia. Antes, una vez constituida la suelta difícil era que te vendieran alguno de estos que eran lo mejor de la raza y del palomar, pues suponía alterar el orden y dejar un cajón nido precintado pues durante el período de suelta no se podía reponer con otro ya que para educarlo y tome querencia a su nido al palomo hay que algún tiempo darle y tener hembra en su cajón y en este caso también a los demás de la suelta por lo que se mantenía hasta la siguiente temporada que empezaba primeros de septiembre a mayo del año siguiente, en que los machos se le daba hembra para refrescarlos de celo y reanudarán la muda de los vuelos procurando que ellos no criarán a pico, pues bien los pichones los cría la pareja, es precisamente el macho el que más los alimenta y observando el esfuerzo que tiene que hacer para regurgitarles el grano, fácil se comprende que puede ser bueno para un palomo que una de sus facultades ha de ser su vuelo largo y sostenido, si bien en general estos palomos eran anchos pecho con  buche pegado no suelto, que incubarán los huevos doce días en su cajón, es  bueno; pero  que criaran sus hijos siempre es un riesgo  de  descolgamiento.

Algún aficionado en su deseo de que tuvieran una querencia al nido después cuando le retiraban la hembra y al macho, le dejaban nacer en la siguiente incubación un palomino y a partir de los doce días él le ayudaba al padre llenándole el buche a mano para que no se forzara y lograr su objetivo, ya que era importante que se encontrara seguro y dueño de su nido. Este quehacer era algunos de los secretos del aficionado primitivo.

Características

El palomo de la raza antes se seleccionaba para la finalidad en lo que se había de emplear, siendo los que se dejaban para la suelta los que  poseían mejores facultades y cualidades facilitándoles todas las ventajas, por el tamaño mediano buenas plumas  de vuelo largas y anchas, pecho ancho redondeado con buche que sólo formaba un pequeño  pliegue en la parte baja, alas anchas delante para ir disminuyendo ya finas en el final de la cola bien plegados posados encima  de ella sin pasar ni quedarse cortos; levantado de figura en delantera bajo de detrás sin llegar la cola al suelo; patas cortas que le daban al ejemplar un conjunto con figura o forma de aspecto robusto y vigoroso muy característico en la raza por aquellos tiempos. Cuando el aficionado pierde su interés por las sueltas a la usanza antigua y también al tipo de palomo  hasta  entonces dedicado a ellas la manera de practicar la afición varía, empezando por sus seguidores que se hacen más comunicativos con los demás aficionados, pues se empieza a valorar la bella apariencia y las cualidades del ejemplar en la mano, por lo que se selecciona para darle más tamaño del que  había sido el natural de la raza hasta entonces, buscando mejor figura que siempre se manifiesta más en su esplendor en los tipos más desarrollados que en los medianos, y procurando la máxima perfección en todas  las partes del cuerpo que componen  la planilla de enjuiciamiento y puntuación del estándar de la raza. Así en los años 50 había ya entendidos que tenían en juego siete machos  con esta perfección y gran belleza estética que era en la nueva afición lo que se buscaba. Con los años transcurridos y dedicados a la nueva  modalidad de  concurso exposición el palomo  ha ido sufriendo una continuada transformación en su morfología con mayor volumen y  patas más altas, que lo hacen de distinto aspecto al antiguo aún siendo la misma raza.

Justo Sánchez Ruíz. Linares (Jaén).