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Opinones de un aficionado a las buchonas de raza antigua

Con retraso llega a mis manos, gracias a la amabilidad de un antiguo aficionado de Jaén, el número de la revista correspondiente a marzo de este año. Al hilo de las «Normas provisionales por las que se regirán los aficionados dedicados al cultivo y selección de palomas buchonas, fantasías y similares", y del artículo del aficionado de Morón de la Frontera señor M. Fernández, se me ocurren los comentarios que siguen.

Vaya por delante la aclaración de que yo no soy aficionado a las palomas deportivas, o de pica como aquí se las llama. Desde muy pequeño me han interesado las palomas buchonas de raza antigua, y especialmente, la raza de colillanos de Martos. Y será una reminiscencia de mis años de niño adolescente en mi terraza de Jaén, mi preferencia por el trabajo de estos palomos, pundonoroso en abandonar su territorio y en atraer a la hembra al mismo, que puede costarles días e incluso semanas, según la dureza de la hembra en suelta. De los palomos de pica admiro la maravillosa selección conseguida en pocos años, gracias al esfuerzo de cientos de sociedades y aficionados en todo el país, que han conseguido, a partir de la buchona antigua, un palomo ágil, con una capacidad de persecución asombrosa y un trabajo perfecto a la hora de encerrar a la hembra. Pero no me gusta la suelta. Lo que para ustedes es una deportiva competición en la que cada palomo participante muestra su puesta a punto y exhibe sus mejores cualidades de seducción para conquistar a la suelta, como un caballero del siglo XVI, a mí se me asemeja a un espectáculo cruel, en el que una banda de locos persigue salvajemente a una hembra que huye de ellos hasta el agotamiento. Alguna vez he tenido ocasión de apreciar de cerca una suelta, tras dos horas de competición y el aspecto que presenta es lamentable, después del acoso de los caballeros de marra. Como a las corridas de toros, a la crueldad del espectáculo solo la salva su belleza, que para mí sólo es completa las veces en que un macho queda solo con la hembra y se dedica, entonces sí, galantemente, a trabajarla para encerrarla en la chapapera.

Por todo esto, me parece enormemente positivo que la Federación reconsidere el problema de los aficionados a las palomas buchonas de raza antigua, como parecen indicar estas “Normas Provisionales" que se comentan. Y que se publiquen artículos como los del Sr. Fernández, en defensa de las palomas de esta raza. Y me Parece positivo porque puede suponer un giro de 180 grados con respecto a la política oficial seguida hasta ahora en este asunto.

Yo sé que la afición a los palomos deportivos alcanza prácticamente al cien por cien de los aficionados de la región valenciana. Es decir que allí el que es palomero, lo es de palomos de pica. Pero en Andalucía, la situación es muy diferente. Aquí, el palomo de raza antigua goza de un gran arraigo popular. Puede decirse que cada pueblo de Andalucía tiene su raza de buchones, con sus características definidas. Las razas locales son tantas y las variaciones conseguidas tras tantos años de paciente selección tan curiosas, que exigían rápidamente la confección de un catálogo antes de que se extingan. Hay razas que seleccionan palomos de una gran dureza en la suelta y vuelo infatigable, otras, las posturas del palomo colocado en el aire, según la configuración del buche, cola, vuelos, etc.. las características físicas del cuerpo del palomo, o la conjunción de todos estos factores. Una característica general a todas ellas es el de ser razas de palomos duros, que pueden dejarse en suelta sin peligro de que entren a otro palomar durante meses y aún años enteros, para tranquilidad de sus dueños. Como la costumbre de dejar hembras en suelta parece que está cayendo en desuso y además, la capacidad ilimitada para atraerlas que se les atribuye, pertenece más a la leyenda que a la realidad, el aficionado se limita a ver sus machos colocarse en vuelo y a encerrar alguna zurita de vez en cuando. Incluso hay algunos pueblos, como Vélez Rubio en Almería o Puerto Lumbreras en Murcia, en que los chiqueros de los machos, como allí les llaman, no tienen trampas y el aficionado se dedica solamente a ver volar sus maravillosos ejemplares de colillanos.

Pues bien, la llegada de los palomos deportivos a estos pueblos, la ha conocido el aficionado a la raza antigua, más o menos como se describe a continuación: varios amigos han constituido una Sociedad, al amparo de la Federación. Han adquirido ejemplares valiosos de fuera, fundamentalmente de Valencia y a continuación, han comenzado a perseguir a los aficionados a otras razas, argumentando que les roban palomos o les perturban las sueltas. Es decir, que los recién llegados, han roto con una tradición de siglos y han intentado hacerla desaparecer, apoyándose en la desunión o en la ignorancia de los palomeros antiguos, en el amparo de la Federación y en la interpretación sui “géneris” hecha de la Orden de 10 de diciembre de 1963 por algunos presidentes y socios de Sociedades de Palomas Deportivas. Un sofisma muy utilizado ha sido el de argumentar que todas las palomas son deportivas, y que por tanto, el aficionado, o se federa, o es considerado clandestino, si se federa, no le queda más opción que entrar en el Juego y dedicarse a las palomas deportivas, aunque le gusten menos que las otras; y si no se federa, se le considera como a un enemigo, un clandestino, al que hay que obligar, a base de coacciones o denuncias a que abandone su afición. Con estos procedimientos, ¿cuántas variedades locales de palomas buchonas habrán desaparecido? ¿qué ha conseguido esta persecución? Sin lugar a dudas, a enconar los enfrentamientos entre los partidarios de dos concepciones del palomo, que pueden ser perfectamente compatibles, con tal de que exista una mutua comprensión y respeto.

Yo digo desde aquí bien alto. que unos machos de raza antigua en suelta, no perturban en absoluto ni los entrenamientos ni las competiciones de palomas deportivas, puesto que son palomos que vuelan en solitario, y no se sienten atraídos en absoluto por una hembra seguida de varios machos. Y aunque se sintieran atraídos, no podrían seguirla, pues no tienen facultades para ello. Lo único que habría que regular es la suelta de hembras, que esas sí que consiguen encerrar a los picas, pero como ya dije antes, esta modalidad va a menos. De manera que la coexistencia entre las dos aficiones se resolvería con la adaptación de horarios de vuelo de hembras de raza antigua y de machos de pica.

Los concursos de palomas buchonas, para que incidan favorablemente sobre la selección de las distintas razas, deben consistir, aparte de en exposiciones, en que se valoren las características morfológicas de la raza, en concursos abiertos, es decir, de vuelo, tanto de colocación en el aire como de sus cualidades para el hembreo, pues la selección de estas razas ha incidido fundamentalmente en la colocación, trabajo y comportamiento del palomo en suelta. El gran avance dado por las palomas deportivas, se debe en exclusiva a que sobre ellas se practica una selección objetiva: la suelta, en la que se valora fundamentalmente la capacidad de persecución del macho en competencia con otros. Si los concursos consistieran en la valoración de los palomos en Jaulas, para ver si se adaptan al Standard de la raza, hace tiempo que la paloma deportiva sería un animal de pajarería, y no lo que es actualmente.

Yo quiero hacer hincapié en que la conservación de todas las razas de palomas existentes, incluidas las buchonas y zuritas, es obligación de todos, por formar parte del patrimonio del país. Para mí, raza que desaparece es como un monumento que se destruye. Piensen los aficionados a las deportivas que éstas proceden directamente de las buchonas antiguas, y que en cualquier momento, puede ser interesante aprovechar alguna cualidad de éstas, que se haya perdido en las deportivas. Concretamente, en otro artículo de este mismo número se critica la existencia del palomo «burrote». Probablemente se puede sacar una raza más alegre, o con cualquier otra característica de interés, recurriendo a cruces con las razas que todavía quedan, lo que no sería posible si éstas desaparecen. En cuanto a las zuritas, tan odiadas y perseguidas por los palomeros de pica, es la raza primigenia de la que proceden todas las razas domésticas conocidas. Qué duda cabe de que sus genes, sometidos a miles de años de selección natural, pueden aportar a las deportivas o a cualquier otra raza caracteres favorables que éstas necesiten en un momento dado, como puede ser la resistencia a enfermedades. Piénsese en la posibilidad de que apareciese una enfermedad desconocida como la mixomatosis del conejo lo fue en su tiempo. Posiblemente tuviéramos que recurrir a la humilde, despreciada y perseguida zurita para que aportara características de resistencia a la enfermedad.

Y ya que hablamos de zuritas, quisiera dar a conocer el hecho de que en Jaén, por algunos palomeros de pica desaprensivos, han sido envenenadas masivamente durante el pasado año. Aparte de los accidentes que pueden ocurrir entre las personas que coman inadvertidamente alguna paloma envenenada, es de lamentar que se produzcan atentados como éste al patrimonio ecológico, e incluso a la economía de la zona, por una afición mal entendida. El censo de las zuritas de Jaén no está hecho, pero yo calculo que pueden ser más de cien mil los ejemplares que habitan en nuestra Catedral, palacios y torres de Iglesias. Esta población fluctúa entre estos sitios y los palomares del campo, próximos a la capital. Si se erradicaran, además de privar de un aliciente a los cazadores, al precio de 175 pesetas el ejemplar, vigente en el mercado del tiro de pichón, se destruirían estérilmente más de 20 millones de pesetas. Y esto solamente porque las zuritas pueden deslucir alguna suelta, distrayendo a los machos. ¿No sería más lógico, tal como se hace en Valencia o Barcelona realizar los campeonatos en algunos de los pueblecito cercanos, en donde, compactar con los tres o cuatro aficionados a otras razas y controlar las dos parejas de zuritas de la torre de la iglesia, el cielo y los tejados del pueblo quedarían totalmente libres para celebrar sueltas sin Interrupciones? Pues no, las competiciones se celebran en la capital, y cuando alguna suelta se desluce por el motivo que sea, los culpables son los clandestinos y las zuritas, a los que hay que eliminar juntamente con los procedimientos ya apuntados.

Y termino. Para mí, la lectura de este número de Palomas Deportivas ha sido una ventana abierta a la esperanza de un entendimiento entre todos los aficionados a las palomas existentes en España, entendimiento que hasta ahora no ha sido posible pero que con la comprensión de todos deberá realizarse. Debemos pensar que el enemigo de un palomero no puede ser otro palomero. Que el enemigo de la colombofilia está actualmente en otro sitio, en las formas de vida actual, en el urbanismo feroz que se ha practicado en nuestras ciudades, en la especulación del suelo, que ha terminado con las viviendas unifamiliares con sus cámaras, patios y azoteas, factores todos ellos que terminarán por recluirnos en pisos de noventa metros cuadrados. Idiotizados ante el televisor, y acabarán con aficiones tan entrañables. De hecho, la colombofilia ya sólo puede practicarse con gusto en los pueblos no demasiado grandes.

Unámonos pues todos los aficionados a las palomas. Es una tarea cada vez más necesaria y urgente.

M. B. (Jaén)

Por Luis Montiel Bueno, artículo escrito en 1978 pero como gran precursor de su tiempo que ha sido siempre, aún hoy tiene temas en plena actualidad.