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Valores pasados y presentes del Buchón Valenciano.

No voy a hablar del palomo científicamente, sino contar algunos detalles que se han perdido y que hacen que en la actualidad nos encontremos con unos palomos que no dan de si todo lo que son. El palomo actual es, con grandes variaciones, el mismo que en muchos años yo he criado; variaciones en su aspecto exterior, pero que volándolos bien son los mismos.

En el año 1933 compré mi primer par de palomos, pues como ahora, quien quería palomos tenía que comprarlos; no se conseguían los más vistosos, pero eran poseedores de raza y con afición y paciencia no se tardaba mucho en igualar a los que tú hubieses querido comprar y que no te vendieron.

No quiero quitar mérito a los actuales, pues como todo, este palomo también ha sufrido transformación, mayormente en la forma de tenerlos, ya que lo que ahora se busca no es lo que en mis primeros años de afición; por aquella época, el palomo se tenía para coger palomos o palomas al vecino e incluso al amigo; el que se cogía era animal muerto, pues eso era lo que se ganaba con dejarse coger, aunque se le diese al dueño, ya que éste, bien en el momento de dárselo o después lo sacrificaba; era en el fondo, sin saberlo, una forma de selección; los palomos se cogían sin trampas extrañas, sino en su cajón y por meritos del palomo así se estaba algunos años, ¡qué de éstos no había muchos!, ¡claro que no!, pues por el sistema antes señalado la selección era sanguinaria.

Desde luego ningún aficionado tenía tantos palomos en su palomar como en la actualidad, sólo tenía varias parejas probadas para criar y 3 ó 5 machos en vuelo, tantos años como no se dejasen coger y volasen; eso sí, tenían que volar y mucho. No eran tan vistosos en el vuelo ni tan uniformes, sólo se daban un parecido unos a otros, lo que todos tenían era un gran celo y un ojo rojo, muy rojo.

Estaban todo el día volando, tirándose a su cajón en cada salida, tanto si venían acompañados como si venían solos.

El palomo buchón actual es otra cosa, porque se vuela de otra forma y también por el gran valor que un buen ejemplar tiene (esto lo escribo en un rato de recuerdo de mis primeros años de afición en que era más emocionante el tiempo que estabas en el palomar).

Voy a intentar explicar la forma de volar, educar y tener estos palomos en suelta tantos años como se quiera, ya que serán mínimos los que se pierdan o se dejen coger. Es una afición muy bonita, de las más antiguas y emocionante, por el riesgo que se corre de que algún palomo se extravíe, o por su comportamiento cuando trae hembra a su cajón y su actuación hasta que la encierra.

Quien se dedique a estos palomos no puede tener en suelta otros, o debe encerrar éstos mientras vuelan los otros, con el fin de que no se mezclen, ya que en esto estriba principalmente el éxito.

Se cogen de 6 a 8 parejas de pichones (no importa que sean hermanos) y se dejan volar juntos; cuando ya están hermanados machos y hembras, se eligen de entre ellos las 3 ó 5 parejas que se quieran poner en celo; de éstos, se elegirán los machos más serenos, los menos asustadizos y con un celo equilibrado, ya que los muy picosos o los muy fuertes no sirven, esto es difícil para el que no conoce estos palomos, pero más adelante lo comprenderá.

Se cogen 3 o 5 cajones, según las parejas que se quieran tener, cuanto más distantes estén unos de otros mejor, bien en una terraza, patio o cámara, donde sea, ya que no son muy exigentes; eso sí, siempre que no estén muy juntos; cada cajón debe tener su comida y agua para que no se peleen por ella; hay que procurar que cada pareja coja un cajón. Se encerrarán todas las noches, así como también cuando se les quite la hembra pues toda la suelta ha de encerrarse de noche y abrir por la mañana, ya que ésta es la forma de que tomen querencia a su cajón, pues durante el día deben estar sueltas las parejas.

Dará la sensación de que luego no serán voladores, pero no es así, no debe haber otros palomos en suelta nada más que ellos, los padres y demás hermanos deben estar donde no los vean, no importa que los oigan.

Durante este período de tiempo deberán observarse mucho, pues es muy importante que cada pareja en su salida vuelva a su cajón y se vean seguros en él. Si alguna pareja durmiese fuera de éste la mejor hora de encerrarlos es cuando haya oscurecido bien, se meterán dentro de un cajón y no se les dejará salir al día siguiente.

Este cajón debe tener espacio suficiente para el macho y la hembra y con el tejado inclinado hacia delante para que escurra el agua cuando llueva y los palomos estén cómodos en él; el palomo debe venir en vuelo a posarse sobre la tabla de entrada, que siempre estará por delante.

Puede valer cualquier cajón, incluso el de los deportivos, pues son animales que se adaptan al nido que se les ponga, pero el más eficiente es el que hemos descrito.

Habrá parejas en que la hembra solo ponga un huevo en la primera postura; se le quita una vez que se vea que no va a poner el segundo y se le deja hacer la segunda postura, que ya será de dos huevos; se les deja empollar 10 ó 12 días, entonces se retira la hembra y los huevos (preferible por la mañana temprano), y así se hace con todas las parejas hasta que nos encontremos con los machos sin hembra y con querencia a su cajón; a los pocos días volarán en grupo y en unos meses se verá la verdadera afición a estos palomos.

Habrá alguno que se retire más que los otros, pero no importa, siempre que no se pare en el tejado ajeno; hay aficionados a los que no les importa que se pare en el caballete de otro tejado, pero mi opinión es que tarde o temprano se perderá; este palomo debe retirarse y poner en su lugar otro de los que no dejamos la primera vez, por eso hay que poner al principio algunas parejas de más.

Antes de retirar este palomo hay que observarlo y no tener miedo a perderlo ni a las críticas de los demás aficionados, ya que esto es un riesgo de buen aficionado que sabe que se le puede perder, pero es una selección que el mismo palomo se hace, pues un ejemplar que se deje coger jamás valdrá para semental (por muy bonito que sea), si lo que se desea es esta clase de palomos.

El palomo debe dar vuelos más o menos largos de duración y distancia, pero siempre debe volver a su cajón sin posarse en ningún otro sitio y todos deben volar en grupo; si alguno sale y entra solo, debe tenerse encerrado 2 ó 3 días en su cajón, pues algo le pasa con los compañeros o su temperamento no es templado, si él solo trae hembra es un riesgo, aunque bonito. Aun sabiendo que se perderá, se puede dejar y periódicamente irlo encerrando algún día en su cajón, como igual al que se le note que se aparta del grupo. De este modo se les hace que tomen querencia a sus cajones; desde luego a todos periódicamente se les encerrará algún día.

Si los palomos que se quieren volar de esta forma son adultos, lo principal es que no hayan volado en la población que se les vaya a soltar y el procedimiento de actuación es el mismo que hemos dicho para los pichones y tarde o temprano se hermanarán al grupo.

Haciendo todo lo que hemos explicado, los palomos estarán muy encelados y vistosos y merece la pena disfrutar de este espectáculo, aun a riesgo de que alguno se pueda perder.

Cuando traigan hembra, se les dejará encerrarla en su cajón y se les retirará una vez conseguido, si es posible. Algunos opinan que la hembra se les pasará algunos minutos a cada palomo, pero a mi no me fue bien, pues se resienten en querencia al cajón y en celo.

Como digo al principio, los palomos actuales se tienen con otros fines y otra forma de volarlos. Hoy, por regla general, se tienen machos y hembras sueltos y sí son sólo los machos los que están sueltos, están acostumbrados a que se les suelte una hembra encelada para que se den varios vuelos y nada más. Son muy vistosos en vuelo y figura, pero no tienen la emoción de un animal verdaderamente encelado, perdiendo su verdadera vistosidad.

No dudo que habrá aficionados que tengan los palomos en vuelo tal y como yo he expuesto en este articulo; lo que yo escribo aquí es para aquellos aficionado que empiezan y es la práctica de un aficionado que voló de esta forma sus palomos con deseo de que volvamos a hacerlo sin ninguna clase de trampa y sin mala fe. Nos divertiremos más y qué mejor premio que ver pasar el tiempo y tus palomos no se han dejado coger.

Se podría seguir escribiendo mucho más de esta bonita afición, pero creo que esto ya tiene un rato de lectura y meditación y más adelante ya hablaré más dentro de lo mismo, pero de otro tema.

Si algo os merece duda y me he dejado en el tintero, espero me lo comunique el aficionado que lo desee, y cambiaremos impresiones.

Justo Sánchez Ruíz, Lourdes Sánchez Peinado (bióloga).