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Armandillo el palomero

Introducción a la Columbicultura.

A la edad de 6 años y viviendo en la calle " Francés ", tuve una operación para corregir las consecuencias de una caída que tuve a la edad de un año, que me dejo con varias roturas, del tobillo, a la ingle y que, debido a lo gordito que era y la ternura de mis huesos, fue decidido a esperar. Una recomendación de los médicos para minimizar las cicatrices dejadas, era de exponerme al sol y sus rayos curaderos.

Vivíamos en el segundo piso de un Triplex, donde había un sótano que servia de almacén bananero y a su vez de criadero de mosquitos y cucarachas…. y una azotea, típica de la arquitectura nacional, donde se encontraban los lavaderos correspondientes a los pisos, donde se tendía la ropa a secar y los colchones a airear y igual servia de campo de juego para los niños del vecindario. Allí era donde mi mama me introdujo al nudismo y al exhibicionismo jejejeje, con la intención de mejorar las huellas de mis heridas.

Como niño, curioso y travieso, la idea de quedar sentado, no me excitaba y decidí de explorar esa inmensa azotea y sus rincones. Al dar la vuelta por una esquina de lavaderos, me encontré con lo que parecía, a primera vista, un jardín de juego para mi uso y entretenimiento. Murallas de cajones de madera y tela metálica, se elevaban delante mía y se me parecían como rascacielos.

El aspecto general me impresiona y hasta me daba miedo. La madera gris, dando en negro, la multitud de aperturas hacia un vació oscuro, de donde murmuros, llantos y silbidos parecían provenir. Mi curiosidad gano y me atreví meter la mano en uno de esos sinistros agujeros… donde algo se movía.

Fui recibido por aletazos, picotazos y la rápida salida de palomos de sus casilleros, sirviéndose de mi persona como trampolín, para emprender su vuelo.

No hace falta decir que la impresión que dejaron no fue muy buena. Me salí, corriendo y llorando, en busca de mi mama.

Aunque miedoso y sin el coraje de volver a acercarme, me fascinaban verlos volar y " bailar " una vez posados. Pero por mas que Doña Maruja, dueña de los palomos, hacia para que la dejara introducirme a los palomos, me echaba a llorar, negándome su proximidad …. Pero me gustaba ayudarla a pelar las avellanas que les daba para acondicionarlos a la cría.

Las cucarachas y mosquitos convencieron a mis padres de cambiar de alojamiento. La nueva residencia era una casita privada, de dos pisos. La cocina, comedor y salón en la planta baja, rodeando un patio, cumplimentado por una montera de cristal que enluzesia toda la casa.

Los dormitorios se encontraban en el segundo piso, con pasillo y balcón dando al patio.

Allí fue donde cumplí los 7 anos, me olvide de las cucarachas y mosquitos, fui introducido a los "chinches" y me opere de las anginas.

Debido a la operación, ni comía , ni bebía y tenia a mis padres muy preocupados, sobre todo a mi abuelita paterna, que vivía con nosotros y que me tenia muy mimado. Todo lo que quisiera para verme mejorar.

Sin comprender el porque, echaba mucho de menos a los palomos de Doña Maruja, palomos que tanto temía. Pero ahora tenia 7 años y era todo un hombrecito y tener miedo a unas simples aves, cuando me pasaba horas imitando a mi ídolo "Tarzan de los monos", luchando con leones y cocodrilos, en mi imaginación…. No me sentaba muy bien y necesitaba enfrentar a mis miedos.

" Abuelita " la digo una mañana, " si quieres que coma y beba, dile a papá que me compre un par de palomas de Dona Maruja y me sentiré mucho mejor …. te lo prometo ".

Su nombre " HNINA ", significa " Piadosa " y todo lo que se refería a mi, no había objetivos.

De mi cuarto escuchaba las discusiones entre mi mama y mi abuelita. " Los palomos son muy sucios " decía mama " huelen y su llanto, traen "mala suerte" . Donde ponerlos, azotea no tenemos y si esta encaprichado, le podemos llevar a la finca de papá Pinto [ abuelo materno ] y allí se encontrara con palomos, gallinas, patos y demás aves ".

Mi abuelita trato de explicarme que mama tenia razón, pero yo me negaba a comprender y como niño mimado quería salir con la mía.

Una visita a casa de papá Pinto, con intención de hacerme cambiar de opinión, no dio el resultado esperado. Yo, aunque no lo confesaba, seguía teniendo miedo y lo utilizaba para demostrar mi indiferencia a los colipavos y pollitos que mi abuelo había soltado para entretenerme.

Los adultos en casa y yo en el jardín, Lucero, el perro de caza, pero bien entrenado por papá Pinto a no atacar a las gallinas, se dejo llevar por la tentación y no queriendo responder al furor de su dueño, empezó a lampar a los colipavos que parecían hipnotizados por los ojos penetrantes de Lucero, uno tras otro, hasta que los mato de susto.

" Que estúpidas eran esas palomas " me decía yo " de quedarse inmóviles , mientras el perro las acariciaba a muerte ".

Entre a casa llorando y insistiendo mi deseo por las palomas de Doña Maruja.

Mi padre que, después de Dios, venia su madre, se vio obligado a cumplir mis deseos, comprarme un par de palomas blancas y nombrar a Tamo y Malica, dos sirvientas que teníamos, a mi servicio en el cuido y mantenimiento de mis nuevas responsabilidades.

Los " chinches " tampoco fueron bien recibidos por mama y nos buscamos un nuevo apartamento en la esquina de la calle Tetuán y calle Libertad, con un lindo lavadero, bien alto y con buena vista.

Descubrimiento del Buchón y su afición.

Mi escuela se encontraba al pie de la Alcazaba, uno de los dos caminos que te lleva a la Kazbah, situada a la corona del continente Africano y dominando, con su vista, el Mediterraneo… al Este, el Atlántico…al Oeste y Gibraltar…al Norte.

El Lycee Alianza, en perspectiva, me recuerda mas una carcel, que un instituto de enseñanza. Al entrar por 3 puertas de seguridad, te encontrabas en un patio, al cielo libre, del tamaño de una plaza de toros. Las oficinas, biblioteca, sala de comer, baños, cuartos de almacenamientos y residencia del personal, rodeaban el perímetro de ese patio. A una punta, había el árbol de brevas mas grande que he visto en mi vida, abrazado por un par de escaleras que te llevan a las clases de estudio, en el segundo piso, formando una herradura.

Mi clase, con sus ventanas barradas, del suelo al techo, daban hacia el Este, donde se elevaba las ruinas de un castillo medieval, cloturado por altas murallas, rodeado por una vegetación salvaje y en su mixto se encontraban unos árboles palmeras, de una altura increíble y dominante. Las paredes, con sus matorrales, creciendo entre bloques de piedra y el minarete, daban muestras de sus años y guerras pasadas.

Esta propiedad, condenada por su condición, era residencia a una cantidad de palomas, mayoría zuritas, con varias perdidas de color, dando la impresión, en su vuelo comunal, de una nube arco iris, que cubría los rayos del sol y reflejaba el brillo de sus colores.

Aparte matemáticas y ciencias, toda otra materia me tenia despistado, viendo por la ventana y familiarizándome con los residentes del castillo abandonado, sus entradas y salidas y la posición que mantenían en el grupo.

Empecé a reconocer, que como todo palacio, aquí también había cierto nivel de aristocracia y orden social que era mantenido por un pequeño numero de palomas que se destacaban de las demás por sus tamaños, su ardor de movimientos y belleza física. Ellos eran los señores del grupo…Aristócratas.

Había el Negro, el Aliblanco, el Azul y el Colinegro. Controlaban a la bandada en ese mismo orden, desde sus puestos, altos y estratégicos.

Aunque no entendía las idas y venidas, me fascinaban y me tenían completamente cautivado.

Un amigo de clase, Theodoro Cabas Oliva, noto mi interés y se ajunto a mi, en mis observaciones diarias. Nos ofrecíamos como monitores, durante las horas de recreo y almuerzo, con el pretexto de arreglar la clase, limpiar el tablero, con el fin de familiarizarnos mas de ese ambiente.

Theo, sabia de un palomero, " el Rubio " y decidimos visitarle. Este ultimo, aunque tenia solamente unos veintitantos anos, tenia malas pulgas y no quiso perder tiempo con nosotros.

Subiéndonos por una verja, pudimos observar los palomos de Rubio y eran muy parecidos " a los aristócratas de la Alcazaba ".

Después de varias visitas, sin éxito, le pude convencer que le quería comprar un par de palomos… si nos dejara entrar y verlos.

Su palomar, aunque sucio y muy populado, me daba la impresión de una mansión. Sus palomos no eran como los de Dona Maruja. Estos eran cabezones, peleones y lo que me parecía, muy gordos [ buchones ].

Sin duda me ilusionaba tener una parejita. Estos eran mucho mas bonitos que mis blancos. Le pediría a mi padre [ con ayuda de Abuelita ] que me los comprase. " Cuantos francos me costaría " pregunto inocentemente. " Francos ??? " se echa a reír. " 50 Dirhams, la pareja ". Que sabia un niño de 8 anos, cuando era 50 Dirhams. Pero muy contento me fui a proponérselo a papá. " 50 dirhams ??? " se echa a reír. No comprendía… Porque estos adultos, cada vez que hablan de dinero, se echan a reír. " No lo gano ni en un mes ", me dice papá, marchándose. Mi abuela me explico, con mas calma, la realidad de mi demanda y que era imposible hacerme ese gusto.

Por primera vez entendí la importancia del " dinero" y yo que ni tenia dinero de bolsillo… me bastaba pedir para obtener…pero esta vez no iba ser posible. Como hacer ??? El Rubio no era fácil….pero tampoco era papá. Volvimos al palomar a explicarle nuestra situación y esperábamos su comprensión.

Nos explico que esos palomos eran " Ladrones Valencianos ", que en un mes, nos traería bastante palomos perdidas, que podríamos vender al mercado y pagarían su valor a creces.

Para hacer el cuento corto, mi abuela me dio 10 Dirhams, sin que mi padre lo supiera y le convenció que me pasara 10 francos semanales. Theo, también se las arreglo para sacar otros 10 Drhs. Con esto en mano, visitamos al " Rubio ", se deja convencer que le pagaremos la diferencia a plazos y nos vamos con nuestro primer par de " Buchones Ladrones Valencianos ". También nos explico, como tomar dos cajas de naranjas, buscar un pedazo de red, del puerto y construir una trampa.

No comprendíamos la mitad de lo que nos decía, pero si que estábamos excitados y contentos con nuestros palomos. [ La verdad es que durante los dos próximos años de ‘’ Robar "….nada…pero si …una multitud de problemas].

Impaciente de verlos volar…. a los diez días , los soltamos y no volvían…después de una semana y llorando nos vamos a casa del Rubio a contarle nuestra desgracia. Que sorpresa nos llevamos de saber que le habían vuelto…Fue lo bastante noble de devolvérnoslos. Les corto las primarias, garantizándonos que así se acostumbrarían. A los dos meses desaparecieron de nuevo….pero esta vez no esperamos y derechito nos fuimos a casa del Rubio a reclamarlos. El se negó de tenerlos. Volvíamos diariamente, cada vez mas tristes…ya ni nos quería ver…muchas veces esperábamos horas para que llegase del trabajo.

En uno de esos días, conocimos a " Simón , el enfermero ", criador de palomos Ladrones , el también y mucho mas agradable que el Rubio. Nos hablo de su palomar y nos dio su dirección para que le visitáramos. Parecía sentir de veras, nuestro sufrimiento y nos prometió un par de los suyos.

Al llegar el Rubio, con pocas ganas, nos metió a todos a su palomar, ignorándonos y solamente charlaba con Simón. De repente yo veo a Theo y el a mi. Ahí estaba nuestra pareja de palomos y lo gritamos a voz alta. El Rubio se negó…que solamente eran parecidos y hermanos de los nuestros. Simón los tomo en mano y realizo que todavía tenian ciertas plumas cortadas y se lo echo en cara. La conversacion se hacia fea entre ellos. Pero Simón insistía que como podía engañar a dos niños inocentes. Después de mucho dime y te diré, con muy malas ganas nos los devolvió. Simón nos llevo hasta casa, ya que oscurecía y se presento a mi mama, pidiéndola permiso para que le visitáramos tanto que quisiéramos.

Nunca volvimos a casa del Rubio, aunque nos encontrábamos, a veces, en casa de Simón o de Antonio, el semillero, un tipo muy recto y formal que nos introdujo el enfermero.

Estos dos señores se portaban muy bien con nosotros. Nos explicaban y enseñaban el arte de criar palomas y su " robo ". Nos daban materiales para construir casilleros y trampas. Antonio, de vez en cuando, nos daba un kilo de granos, porque sabia que la única comida que nos podíamos permitir, era de mojar pan seco [ esto también no era muy fácil de obtener ] y untarlo en los platos y cazuelas, después de cenar. Mi padre me traía un grano blanco de 2 mm de diámetro, " Aldora ", para suplementar esa dieta casera.

La edad de 10 anos, data mi primer recuerdo, de cuando la primera paloma fue encerrada por mi Gavino. La trampa eran muy rustica, muy similar a las camisolas que usan para los deportivos…pero mas grande. Era de 4 casilleros formando un cuadro en el centro, donde aterrizaba el palomo con su pieza. Mas de una vez, al tirar de la cuerda que estiraba la red…se nos atrancaba y hasta tumbamos la trampa.

Cuatro palomos se entrenaban de una….pero volaba solamente uno, los otros 3 se quedaban encerrados. Mas tarde nos construimos la segunda, para tener mas acción.

En perspectiva, los palomos no eran puros de raza, pero si muy trabajadores y seductores.

Simón, el enfermero, tenia palomos de rasgos mas corsos y cabeza cuadrada, algo entre el Rafeno y Granadino y de varios colores.

Antonio, el semillero, criaba los Valencianos, diría yo hoy, que se acercaban mas al Jiennense, todos azules, de líneas mas refinadas y mas cortos.

El Rubio, después descubrí, era el que se las arreglaba para traer de Tetuán, Ceuta, Algeciras y Málaga, los palomos que eran requeridos por los palomeros de Tánger.

Antonio, en varias ocasiones, nos llevaba en su Vespa, a visitar otros palomeros y presenciar unas cuantas horas de vuelo.

Había Emilio, que criaba Jerezanos y Marcheneros y por cierto los Jerezanos, aunque los mas pequeños de todas las razas, eran incansables en el aire.

Y 3 otros criaderos de Rafenos: Ali, el moro, Curro y Pepe. Ali, aunque el Rafeno era su preferido, tenia una cantidad de trampa en su finca y volaba un equipo de 5 palomos a la vez, 3 rafeños y 2 Valencianos. Los rafeños, decía, eran de vuelo corto y ninguno se los acercaba en su capacidad de encerrar palomas.

No fue hasta la edad de 14 anos, que " el niño ", como solían llamarme, empezó a sentirse parte del grupo. Antonio y Simón siempre me tenian bajo su tutela y con sus consejos y ofrendas de palomas, casilleros y trampas, me sentía mas seguro. Mis palomos, ya no se perdían, volaban y trabajaban igual que los de ellos, me traían el " ranchito " de unas 12 palomas a la semana, que llevábamos al " khawaji " de Abdelah [ cafelito moruno ], donde se cambiaban o se vendían para la sopa.

Dos faenas de mis palomos, hasta hoy día, llevo con mucho orgullo y goce.

La primera era con mi Rojo Barra, " El Leviatan ". Te vuelvo a recordar que el centro favorito y mas popular de palomas era el castillo de la Alcazaba, el Leviatan le utilizaba asiduamente y le era sitio fácil de conquista. Aunque las palomas de allí eran un poco tímidas alredor de palomares y trampas, las encerraba con bastante facilidad….Excepto … a la " Blanca Campesina ", conocida en nuestro circulo palomero, como " la Bruja ‘’ por el numero de palomos que " hechizaba " y perdía. La Campesina era toda blanca, pero muy sucia de pluma, pico y cerco de ojo negro y de tamaño de la zurita….Muy poca cosa.

Leviatan me sorprendió por su poco gusto en escoger su compañera. Lo único que no sabia yo era que como toda buena mujer… contra mas difícil se nos hace… mas la deseamos.

Y es así como fue, que por semanas, me la traía a casa, pero ella, ni se le acercaba al casillero. Era bonito de ver como la trabajaba, pero me tenia preocupado, porque cada vez se me quedaba mas tiempo sin retornar, incluso se pasaba alguna noche de juerga y no dormía en casa. Le encerraba por unos días y me la volvía a traer, pero sin encerrarla.

En mi preocupación por su bien estar, me pasaba horas, en la calle, delante de la Alcazaba, viendo lo confortable que se encontraba en ese alrededor. después de mas de un mes de estas salidas, se quedo 3 días sin aparecer por casa, por lo menos, las horas que yo estaba en la azotea o las noches. Me le consideraba perdido y culpable de su desdicha, ya que no quise escuchar los consejos de Simón y Antonio, encerrarle con hembra y dejarle criar.

Sin esperanzas de verle volver, empecé a volar a su compañero de trampa, "el empedrado ", palomo de muy bonita estampa y de los mas grandes de mi palomar. No tan trabajador como el Leviatan, pero con bastantes éxitos a su vez.

Una tarde, al regresar de la escuela y subir directamente a la azotea como de costumbre, me encuentro con el Empedrado, sangrante, en un rincón, con un aspecto desolante. Me supuse que fue victima de un halcón, aunque al recogerle, sus heridas estaban limitadas a la cabeza y su contorno. Le lleve a casa para curarlo y darle reposo en una jaula, que usaba como enfermería, en la cocina.

Al volver a los quehaceres del palomar, me parecía escuchar el arrullo de palomas de la trampa izquierda, donde en realidad, no tenia que haber palomas, después de perder a Leviatan y tener al Empedrado, abajo recuperando.

Avance con cuidado a investigar… a veces, por la noche, lechuzas se apoderan de casilleros vacíos.

Sin duda era palomo lo que escuchaba y su arrullo me era muy familiar. Seria posible que el Leviatan había vuelto ?

Pues si señor…. así fue… estaba de vuelta y salió a recibirme con su danza de orgullo que solía hacer cuando tenia hembra en caja. Detrás de el salió, nadie mas que La Campesina Blanca, muy orgullosa de su bravo macho, que lucho a sangre, con el Empedrado, para darla un hogar mas seguro y permanente que un hueco en la Alcazaba.

La mañana siguiente, me encontré con un huevo en el casillero.

La Campesina nunca fue vendida , créeme que muchas ofertas me fueron dadas, ella era el trofeo mas bello de mi palomar.

El Leviatan se gano a " la bruja " y " el niño ", ya no era niño, gracias a el, llevaba en mi solapa el titulo de palomero. A Simón y Antonio, se les caían la babas de tan orgulloso estaban de su " niño ".

La segunda prueba, de la cual también goce enormemente y que fue el habla del pueblo por bastante tiempo, fue cuando encerré al famoso Azul Aliblanco del Rubio, conocido por su incansable estamina a encerrar toda hembra que se le cruzaba y por sus grandes éxitos durante sus 6 años de trabajo.

Mi palomar se encontraba a medias del de la trayectoria, de casa del Rubio, al castillo de la Alcazaba y sus palomos eran vistos a menudo, desde mi palomar, en sus excursiones.

Aunque nunca volvimos a establecer relación con el Rubio, nos le encontrábamos en el Khawaji de Abdelah, donde alababa regularmente las conquistas de sus palomos. A mi tampoco se me había olvidado la trastada que nos trato de hacer…. si no fuera por la ayuda de Simón.

Siempre soñé de poder, un día, " pagarle con la misma moneda ".

Ali, el moro, me había regalado un par de pichones de sus rafeños, que resultaron 2 hembras. Aunque llevaban en casa el año y medio, eran de poco vuelo y nunca se alejaban mucho del palomar.

Como no me gustaba o sabia apreciar, en esos días, la raza Rafeña, sobretodo por su necesidad de nodrizas, las cuales no me podía permitir el lujo de mantener y las cuantas hembras mensajeras y zuritas voladoras eran utilizadas para entrenar a los pichones a volar, decidimos ponerlas en celo y volarlas cuando el Azul Aliblanco era esperado a pasar por casa. Le temíamos su reputación y anticipábamos perder las Rafeñitas.

Estas ultimas eran las dos negras y muy engatusadoras. Un sábado por la mañana, fueron dejadas las dos, sueltas en el tejado, en espera del Aliblanco.

Al volar sobre mi palomar, con mucha determinación, en camino a la Alcazaba, fue sorprendido por las dos Rafenitas que tomaron vuelo, una a la derecha, la otra a la izquierda y cercaron la azotea un par de veces, El Aliblanco dio media vuelta y se encontró un poco confuso al no saber cual perseguir.

Las hembras se posaron en el tejado….Las dio unas cuantas vueltas, en el aire y las saco de nuevo, con el mismo resultado….volver a posarse en el tejado. después de 4 salidas, el se las unió y ellas se le acercaban, cola arrastrada, tomando turno delante de el.

El tenerle en el tejado, fue cuando realizamos que las Rafeñitas, no estaban entrenadas a ninguna trampa y su entrada al palomar era por una ventanilla, bastante pequeña y que estaba cerrada, para no dejar a ningún otro palomo salir.

Me supongo que nunca pensamos que podríamos encerrarlo….y no estábamos preparados para tal posibilidad.

El Aliblanco se pisaba a una y la sacaba al vuelo, atentando llevársela….Dos o 3 cuadras, la Rafeñita se volvía y el Aliblanco se encontraba con la hermana, pidiendo sus expresiones de cariño.

Esto duro mas de 6 horas y nosotros sin solución a como proceder.

El Aliblanco empezó a dar señales de cansancio….No las ponía la misma atención que ellas le daban, las pisaba, ellas salían al vuelo y el, hasta a veces, se quedaba atrás.

Teníamos que hacer algo….La tarde ya empezaba a caer ….y no sabíamos que hacer.

Theo y yo, entramos al lavadero, que servia de palomar y buscamos a como encerrar las veintitantas palomas que habían sueltas. Los machos necesitaban estar separados individualmente y fueron encerrados en casilleros, en cubos boca abajo, en cajas…. Las hembras y pichones fueron depositadas en un baño de lavar la ropa, cubierto de una hoja de contraplaque. Ahora teníamos el lavadero, sin palomas sueltas y la puerta se abrió a dar la oportunidad a las Rafenitas de entrar para la noche y a nosotros de reflexionar como atrapar a un macho...

Las negritas no tardaron en bajar y entrar a comer y beber…El Aliblanco se tiro al suelo….y las llamaba sin acercarse a la puerta… Ellas, una a una, salían, se rozaban con el, pero no le querían seguir a cada inicio de vuelo que el hacia.

El sol ya se había puesto y la entrada al lavadero se hacia cada vez mas sinistra. Las Rafeñitas ya estaban confortables en sus tablillas….El Aliblanco seguía llamando, desde afuera, a 2 metros de la puerta…Ellas le contestaban sin salir.

Era noche sin luna y Theo tuvo la idea de tomar la " camaronera " de papá [ una red fina, con un arco de yerro ] y tirarsela por encima.

La idea, no solamente sonaba bien… si no que dio resultado. EL Aliblanco del Rubio estaba en nuestro poder.

Te puedes imaginar lo poco que dormí esa noche…A primera hora de la madrugada, se presenta Ateo en casa. Teníamos planeado ir de pesca con papá, al puerto, las bogas y las palometas habían entrado y nos garantizaba un día de sueño.

Pero ese día teníamos otro sueño….un sueño que nunca pensamos alcanzar…" Pagar al Rubio con su misma moneda ".

Decidimos no ir de pesca….. pero aun no sabíamos que camino tomar, con el Aliblanco.

Había la oportunidad de quedarse con el famoso Aliblanco y sacarle cría…

Venderlo y sacar un dinerito que falta nos hacia…..

…o… ir al Khawaji de Abdelah y presentarlo," inocentemente ", a todos los palomeros y disfrutar de la humillación del Rubio.

Queríamos y necesitábamos un trofeo mas para " el niño " y su palomar… Queríamos pregonar a los cuatro vientos, lo fácil que se entrego a dos Rafeñitas y a dos niños sin experiencia….Queríamos, indirectamente, agradecer y enorgullecer a Ali, el moro, por sus palomos….Queríamos demostrar que fuimos dignos de los esfuerzos, voluntad y enseñanza de Simón y Antonio…Y mas que nada, queríamos humillar al Rubio, con su aptitud arrogante y suprema.

Consideramos poner un precio al palomo….o simplemente devolvérselo…con desdén… al no querer palomos de esa cualidad, dentro de nuestro palomar.

A las 11 de la mañana, nos reunimos en el Khawaji y después de media hora, durante el cambio y venta de palomas, sacamos al Aliblanco, delante de una docena de palomeros y lo presentamos, sin reconocer al dueño, ni de donde provenía.

No tardaron mucho en descubrir que ese aliblanco, no era nada menos que el FAMOSO ALIBLANCO del Rubio. El Rubio se volvió pálido al verlo, no quiso reconocer que la posibilidad existía, que fue encerrado y no robado.

Con mucha bravía y orgullo, sugerí que el palomo fuese soltado y que nos reuniésemos en mi azotea a confirmar lo ocurrido, puesto que estaba tan seguro que las Rafeñitas lo tenian completamente seducido y volvería a caer.

El Rubio, humillado, de un tirón de mano, le rompe el cuello y le deja por muerto, saliendo enfurecido.

Mis últimos días en Tánger.

El palomar del " niño " ya era respetado y reconocido por si mismo y no por las sobras de otros palomeros.

La demanda de compra o cambio iba creciendo…. Pero de repente, palomos empezaron a faltarme, sin ninguna otra razón que la del robo.

Por desgracia, el culpable de tal acto era mi " amigo " Theo, que a la edad de 15 años, descubrió al juego y las apuestas del billard y se encontraba, a menudo, en deudas y que encontraba con el robo y venta de las palomas un chorrito de dinero, para sus vicios.

Nuestra amistad sufrió, ya que era como un hermano para mi y hijo para mis padres.

El se marcho a España y nosotros al Canadá y hasta hoy pienso en el y queda perdonado. Espero que algún día, por medio de la columbicultura, nuestros caminos se crucen.

Mis mejores palomos fueron regalados a jóvenes aficionados y los demás quedaron sueltos , a valerse por si mismo, en espera que encontrasen domicilio en la Alcazaba y dieran las mismas horas de placer que dieron a ese niño, distraído, viendo por la ventana, a los " DUEÑOS DE LA ALCAZABA ".

Con los otros palomeros, me correspondí por unos meses, y se perdió contacto.

Aquí esta mi humilde vida palomera , en Tánger.

Armando Benarroch, Ami.
Toronto, Enero de 1999.