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Buchones en la televisión...!!!

Corría el año 1967 y con el nuevo periodo escolar comenzaban las negociaciones, mi hermano menor Marcelo de 7 años a segundo grado y yo a tercero.

Como demandas nuestras por las forzadas y obligatorias vacunaciones como ordenaban las burocráticas leyes escolares de ese entonces, llegamos a un acuerdo con nuestra madre, compinche nuestra ante los requerimientos exigidos a mi padre. Como primera medida reclamábamos la compra de nuestra propia pareja de Buchones puros, de esos que vendían en “El Reino Salvaje” local propiedad del “ Tano di Tella”, ubicado en la popular calle Las Flores del barrio de Wilde, destinado a la venta de mascotas, pájaros, peces, sus alimentos, remedios y mucha fantasía, nuestra fantasía.

Como quedaba de paso hacia el hospital con nombre del mismo barrio el trato se hizo sin mas vueltas, tras las vacunas dadas = palomos entregados.

buchón

Pero nada es perfecto en la vida y ni a cambio de nuestro dolor en hombros pudimos hacernos de la yunta, elevado precio hasta para el consuelo de una madre por mitigar el sufrimiento de sus pequeños hijos, así que solo el dinero alcanzo para un macho Plata sin barras, precioso palomo que nos costo casi tres horas de deliberación con mi socio para elegir el que nos pareció perfecto. Con el tesoro en casa, nuestro soltero Buchón, comenzó la mediación con nuestro padre por el préstamo de una de sus “mestizas”. Imagínense que no podíamos enyuntar a nuestro precioso Buchón con cualquiera paloma, así que elegimos a préstamo una de sus reservadas y un lugar nuestro en el fondo de la casa, dado que la terraza era uso exclusivo de sus palomas y la ropa lavada de mi madre. Como resultado nos afincamos en una medianera del fondo, pared que dividía nuestra propiedad con la del vecino. Las primeras crías que sacamos de la nueva pareja solo nos quedamos con un macho overo pizarra, el cual distinguía su buche con un inmaculado babero blanco, los otros pichones uno también fue macho de dolor plata sin barras(como el padre) que llevó mi tío, el hermano de mi madre para el barrio capitalino de Palermo, el resto fueron hembras de las cuales dejamos alguna.

El Buchón Plata murió unos meses, supongo que embuchado ante la poca experiencia que teníamos y la mala voluntad de preguntarle a nuestros padres que le pasaba al Plata, es que nos sentíamos capaces y llenos de conocimientos, cosas de niños que hoy a veces observo en gente ya grande.

Como era de suponer necesitábamos un cajón para el Overo y mi hermano no tuvo mejor idea que reconvertir un viejo mueble de los antiguos televisores en uno, o sea que la parte de enfrente del cajón conservaba el vidrio de la pantalla y uno de los agujeros del parlante en un costado era la piquera de entrada y salida.

Cuando el resto de los niños de nuestra edad quemaban pupilas los sábados a la tarde mirando por canal 11 cine de súper acción, con la famosa trilogía de una de vaqueros, una de ciencia ficción y una de terror, nosotros dos mirábamos al overo en nuestra propia televisión encerrando las palomas de “Don Victorio” un Italiano almacenero de la competencia (mis padres también eran almaceneros), este sr. criaba unas mestizas de criollas y mensajeras para consumo propio (y nuestro), mi padre siempre había respetado las palomas del “Tano”, ya tenía demasiados problemas con el tano por cuestión de precios y la “clientela”, pero nosotros no respetábamos ni colores ni marcas y todas eran bienvenidas al grato guiso de arroz o patatas, siempre festejado en la mesa.

No paso mucho tiempo hasta la esperada visita del tano con sus reclamos de espacio aéreo, Don Victorio increpa mi padre con una mezcla de Napolitano y Castellano “Don Manuele lo mochacho suyo me acarran lo palomo con uno bochone grise e blanco, no me decan niente” a lo que mi padre le promete que de ahora en mas ningún Buchón Gris y blanco va a robarle mas palomas.

Imagínense, nosotros nos quedábamos sin programa de televisión que íbamos a hacer, otra vez mi hermano trae la solución, me dice “el viejo” (cariñosamente a nuestros padres) le prometió que no le íbamos a volar el overo pizarra pero no le prometió nada de no poder volarle otro, así que comenzamos a “pintar” con te de flores de manzanilla al overo pizarra.

Pasada una semana el palomo ya no era mas overo pizarra, ya era un overo marrón entrecanelo, como planeamos soltamos “el nuevo” palomo y ante nuestro asombro con mayor éxito que antes.

En síntesis, el palomo tras nuestros retoques seguía del mencionado color, nosotros seguíamos gustando de las palomas del tano hasta que un día el palomo no volvió, seguro que esta vez le toco a él con toda la ley palomera acompañar un guisado y nosotros tuvimos que reemplazar muchas veces el protagonista.....en nuestro propio programa de televisión.

Manuel Barcia, 36 años despues