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Jicotea

................entonces me asomé a la ventana y vi que venían dos Palomos......... cuando estuvieron cerca, vi que uno era Jicotea........ y el otro...... era El Canela... .

El bueno de Ricardo, había recibido una inesperada y sorpresiva herencia.

Durante muchos años su amigo Armando había tratado de motivarlo con el tema de las Palomas Mensajeras, pero muy lejos de conseguir su objetivo, el mismo había tenido que soportar las bromas de Ricardo..., sencillamente porque Ricardo era su mejor amigo.

Aquella lamentable mañana, la esposa de Armando, luego de informarle a Ricardo de que su esposo estaba muy enfermo..... le entrego como un presente, dos cajas grandes de cartón con muchos agujeros...... conteniendo las joyas volantes del amigo Armando.
El buen Ricardo, amante de los grandes desafíos, se fabrico un Palomar a su forma y semejanza, debutando como Colombófilo, en otra de esas raras bromas que le había gastado la vida.
El pobre Armando le dio un “Mínimo-Técnico”y le explico siete veces como diferenciar los machos de las hembras, así como los meritos deportivos de cada uno de aquellos alados atletas.
Así comenzó la vida palomera del gran Ricardo cuando caso a la 21511 con el Claro, a la Bonita con el Chocolate de Villanueva y a la Anillo azul con el Anillo blanco, de manera de que algunos meses después ya disponía de seis pichones volando en casa, los cuales eran el orgullo de aquel aprendiz de Palomero.

En la Universidad durante la clase magistral..., Ricardo no escuchaba al conferencista, su cerebro volaba en sueños de grandes competencias de vuelos de Palomas Mensajeras en las cuales él, “Ricardo”, seria el gran campeón..............
El profesor observándolo fijamente le pregunta....... Dr. Ricardo, ¿Ud. se encuentra bien?.

Esa misma tarde en cuanto llego a su casa, y como era su costumbre, lo primero que hizo fue subir de inmediato a la azotea grande para soltar los pichones y ver volar a los futuros campeones............ Ricardo se horrorizo........ había un intruso dentro del Palomar.
< Efectivamente, a través de la gatera, había entrado un Palomo de la calle, el cual estaba destrozando a picotazos a los pobres pichones...........
Ricardo entro en el Palomar como un cohete, sacando al intruso fuera y poniéndolo en libertad, no sin antes observarlo bien.
Era un Palomo macho, empedrado mosqueado, de cola y alas grandes, buche mediano con cabeza cuadrada y pico pequeño ganchudo. Sus ojos eran de un color amarillo intenso y poseía una fiereza increíble, pues tenia pegadas al pico, las plumas nuevas y la sangre de los infelices pichones que aun sangraban.
Ricardo no mato al palomo, porque el crimen no estaba en su naturaleza humana, pero si sintió un repudio inmenso por el desagradable visitante.
Al día siguiente la historia se repite de manera idéntica, por lo que en esta ocasión el intruso y agresivo personaje no fue puesto en libertad y si fue confinado a una jaula acariciadora [Mirador] encima del palomar, donde fue condenado a cadena perpetua por sus malas obras.
Varios días después y a causa de un indulto por la gracia de la bondad del gran Ricardo, el agresivo intruso recibió la libertad de nuevo y es aquí donde ocurrió la magia del cuento....................................
El gran bribón regreso horas después, el solo a su celda y así, luego de comer abundantemente y beber agua fresca se puso a dormitar en el posadero del mirador.
¿Qué podría hacer ahora el pobre Ricardo?.

Mientras duraba el vuelo de entrenamiento de los pichones, Ricardo cerraba el mirador para evitar así la persecución incansable y el innecesario castigo del verdugo sobre los pobres pichones y una vez terminado el vuelo, los pichones quedaban encerrados y el mirador quedaba abierto de manera de que el empecinado intruso pudiera entrar o salir libremente de su celda, la cual de hecho ya se había convertido en su domicilio reconocido.
Cierto día el joven Ricardo, ya no tan joven, tomo al Palomo en sus manos, ahora sin odio y si con cierto curioso cariño, luego de detallarlo detenidamente se dijo a si mismo.....
¡Que Palomo más feo!....... flaco, huesudo, quilludo, y para colmo lleno de moscas...
Efectivamente, el raro animal no poseía la belleza de las Palomas Buchonas, quizás debido a algún cruzamiento desafortunado........ o no.
El palomo movió la cabeza como si entendiera lo que su enemigo-amigo decía y luego de hacer un forcejeo por escapar de la mano, le estampo un picotazo en el pliegue interdigital a manera de agradecimiento por tan encomiable piropo......
El pobre Ricardo lo soltó de inmediato, mientras se pasaba los dedos por la zona agredida y......... con una sonrisa de dolor, se repitió a sí mismo......
¡Que feo es!.....no parece Paloma..... parece una Jicotea...
[Jicotea es el nombre Cubano de las Tortugas de agua dulce].

....entonces posado en el techo del Palomar, con su vista de águila, escudriñaba el cielo y al ver “Algo que volaba”, salía tronando las alas, para que todos supieran que el cielo era de el y ante los ojos atónitos de los envidiosos, regresaba acompañado de alguna hembra.
Dos días después, el asombrado Ricardo vio como al lado del bandido Jicotea, en su propia celda-buchera, se arrullaba una Paloma negra.....

El Profesor nota nuevamente al distraído Ricardo, que con los ojos clavados en el infinito, sonríe por algo....... esta pensando en Jicotea.
-Dr. Ricardo... por favor, ...... preste atención................

.......................cuando salí al patio, ya El Canela y Jicotea eran solamente dos puntos que se dibujaban en otra historia......... quizás mejor.......... en el azul del infinito... y el tiempo.

Tordo el Gomia.

Pedro el Doctor.