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La Loca

Me llamo Manuela Rodríguez, tengo 13 años y le ayudo a cuidar las palomas a mi papá (Roberto Rodríguez), prácticamente desde que nací.

Leyendo la nota que escribió la señora de Nino Cutropía, a quien conozco, pues hace dos años lo visitamos en Villa Mercedes, se me ocurrió contarles lo que me pasó el año pasado.

Del vareo (entreno) a la mañana se encarga mi mamá , (mi papá le da indicaciones, pero todavía, si un terco para en el techo del palomar, también lo entra).

Todos los días cuando mi papá llegaba de trabajar le daba los quejas de una hembra escamada que llamamos La Loca, es de esas palomas que, cuando queremos que salga entra y cuando queremos que entre se queda en el techo o volando.

Mi papá (que tiene poca paciencia), quería matarla, regalarla o rifarla, pero no quería verla más. Por supuesto me opuse, logré convencerlo con el argumento que si no le hacía caso era porque es más inteligente que las demás y en todo caso me imitaba a mi. La Loca quedó, pero si de los vareos no entraba rápido, no comía. Con eso tampoco logramos cambiarla, pero a mí me daba lástima y cuando volvía de la escuela le daba un postre.

Un día a mi papá se le ocurrió revisarla, la encontró con el buche lleno y aprendió a hablar en japonés.

Comenzó el campeonato de fondo y mi papá rencoroso mandó a La Loca desde la primera carrera para mi sorpresa. Venía siempre rápido y haciendo puesto, como llegaba cansada entraba rápido y sin problemas.

En la cuarta carrera de fondo, había llegado a Río Colorado, se hizo difícil, eran las 7 de la tarde y no habían entrado palomos, mi papá tenía que ir al club para encanastar para otra carrera y me dejó mirando si llegaba alguna.

La Loca me dio la alegría y el orgullo más grande que una paloma podría darme. Llegó a las 7 y 15 casi de noche. En esa carrera entraron 2 palomas solas en el día.

Los amigos de papá me dijeron que La Loca logró llegar por el amor enorme que yo le daba. Se imaginan lo ancha que estaba, más aún cuando salimos campeones de Fondo y a mí me dieron el anillo de oro a la mejor paloma, que ganó La Loca.

Bueno, no tengo nada más que contarles, salvo que mis deseos colombófilos para este año son: lograr una buena mensajera blanca (las nuestras son todas azules y escamadas, bastante aburridas) y que mi papá no corra de Zapala a La Loca (me da miedo perderla).

Un beso para todos de una ayudante de colombófilo.