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Palomita Linda

Tengo yo una palomita
con andares de duquesa
ya encantadora promesa
que a la locura concita.
Y como está tan bonita
y mucho más que va a estar
ya me empieza a preocupar
su dudoso porvenir
pues temo que vaya a huir
tras de un palomo vulgar.
Y es que siempre es de temer
la alocada juventud
que imagina esclavitud
donde no hay más que querer.
Hoy me trae a maltraer
produciéndome un quebranto
que a veces me causa espanto
porque siempre estoy en vilo.
Con esta inquietud vacilo
ya que es mi vida y mi encanto.
Le digo: ¿paloma mía
por qué quieres ser mujer?
¡No te afanes por correr
tras de una galantería
que será una villanía!.
Hazme caso y no seas tonta
que una escapada tan pronta
conseguirá que me irrites
y además me precipites
en la tristeza que atonta.
Ese palomo buchón
por muy jiennense que sea
no consigue que le crea
pues me parece un bribón
pomposo y hasta ladrón.

Y eres tú tan linda y bella
como tu madre doncella
de elevadísimos vuelos
que se elevaba a los cielos
rauda como una centella.
Y tu pretendiente en vano
se apresura a cotejarte
que acaso quiera arrullarte
para presumir ufano
vanidoso y cortesano.
¡Que presuma lo que quiera!
Tú no le mires siquiera
desde tu jaula de estuche.
¡Va a alardear de su buche
tenga ó no forma de pera!.
Por eso paloma mía
no le hagas caso ni juegues
ni mucho menos te entregues
a un juego que es fechoría.
Tú eres niña todavía
y peligro correrás
si le pierdes el compás
a su arrullo engañador.
¡Malhaya el galanteador
que no se rinde jamás!.
Cierra tus ojos de ensueño
a promesas amorosas
que serán luego alevosas
al descubrir que su empeño
era para ser tu dueño.
¡Luego a llorar tu cuita!.
Por eso mi palomita
no corras por ser mujer
ni te afanes por crecer:
¡estás así tan bonita!

Alejo Godoy López. Jódar, 19.04.92