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A mi rafeño

Dicen los entendidos que tu procedencia es árabe, que te trajeron junto con sus tesoros a tierras andaluzas. Debiste de ser un bien muy preciado, para hacerte participe de tanta maravilla.

Eres hermoso, arrogante y un Don Juan enamorando a tu hembra. Te conocí una tarde ya caída la luz, tu color gris plata nacarado me pareció de madre perla, al trasluz casi trasparente. ¡Que belleza! Jamás pensé que “ un palomo” me pudiera cautivar. Al pronto nos asustamos ambos, pero rápidamente noté un algo especial en ti, te crecías, me mostrabas quien eras, tenías raza, tu estirpe era muy antigua, por todo ello, vivirás y perdurarás aunque digan que estás en peligro de extinción, porque siempre cautivarás a alguien como yo, que luchará por ti y te llevará en el corazón.

rafeño

Mª Carmen Pradas.